10 de mayo: derroche retórico y comercial

Gire · 10 de mayo de 2012

10 de mayo: derroche retórico y comercial


Por: Brenda Rodríguez Ramírez, Responsable de capacitación y mapeo político

 

A propósito de la celebración del Día de la Madre en México y de toda la cursilería, retórica y derroche comercial que despliega vale la pena reflexionar sobre lo que simboliza, esconde y debería nombrarse en torno a la maternidad. Resulta contradictorio que a menudo las felicitaciones y los discursos propios del día tienden una cortina de humo a la desvaloralización social del trabajo doméstico y las tareas de crianza y a las problemáticas, estereotipos y discriminaciones de género que rodean el ejercicio de la maternidad.

Objeto de estudio de la filosofía, el arte, la antropología, la sociología y el psicoanálisis, la maternidad ha generado una gran cantidad de literatura y reflexiones. La riqueza de los debates teóricos contrasta con la retórica de los políticos y la precariedad en las propuestas y políticas públicas que la protejan.

Entre las múltiples posturas teóricas que desde el feminismo se han abocado al estudio de la maternidad, están quienes desarticulan y critican el modelo de la buena madre, que en traducción mexicana sería algo así como el “síndrome de Marga López”: la incondicionalidad, la abnegación y el amor a prueba de cualquier barrera. Al hacerlo, deconstruyen el mito del instinto maternal y la idea de maternidad como eje principal, destino infranqueable y unificador de la identidad femenina.

Viene a cuento el apunte teórico porque la celebración del 10 de mayo invisibiliza justo estos cuestionamientos y, por el contrario, promueve una idea tradicional y estereotipada de la madre como símbolo del amor incondicional y abnegado. Y ante lo evidente, lo obvio, lo natural, lo instintivo no caben las reivindicaciones por  políticas públicas y leyes que garanticen el ejercicio compartido de la crianza de los hijos, la conciliación de la vida laboral y familiar y, desde luego, acceso a servicios de salud de calidad, accesibles y asequibles.

A propósito del día también vale la pena preguntarnos  ¿Qué dirán los candidatos y la candidata a la Presidencia de la República? En un ejercicio de prospectiva y a juzgar por los hechos y la historia podemos adelantar parte de los discursos.  A las madres mexicanas les reconocerán su papel como sustento de uno de los pilares de la sociedad, la familia; agradecerán que eduquen a los y las ciudadanos del futuro; los más progresistas expresarán su admiración por aquéllas que con gran energía y estoicismo cumplen con dobles y triples jornadas, quizá otros no vean a la maternidad como parte del fondo y del complot o quizá no quieran contribuir al discurso estereotipado propio del día y omitan la mención. No faltarán, seguramente, los regalos, las rifas y quienes en la vanguardia ofrezcan Internet y cuentas de Twitter para todas las madres.

La candidata, merece mención aparte. Josefina Vázquez Mota ha tenido como uno de sus ejes discursivos de su campaña el maternalismo y como destinatarias primordiales las mujeres. Se pone en el espejo de las madres mexicanas, va al supermercado con un despliegue mediático, y ofrece una y otra vez cuidar a nuestras familias como ella ha cuidado a la suya (lo que sea que eso signifique y asumiendo que ella sí ha sido una buena madre en el sentido estricto del estereotipo). Si ya se ha dicho que el discurso, de lo que Marta Lamas llama “mujerista”, de Vázquez Mota es totalmente vacío al no presentar propuestas con perspectiva de género y que avancen en el respeto y ejercicio de los derechos de las mujeres; es evidente que el discurso centrado en el maternalismo tampoco abona en ese aspecto. Por el contrario, si los movimientos de mujeres han luchado por algo eso ha sido porque se nos reconozca como ciudadanas, no porque nos cuiden, nos digan qué hacer o cómo pensar.

Si en 1922, cuando el periódico Excélsior retomó la idea de celebrar el Día de la Madre se invisibilizaron las propuestas sobre maternidad y libre elección de un incipiente feminismo postrevolucionario que se gestaba en Yucatán, hoy habría que decir que no queremos premios ni regalos por nuestro estoicismo y abnegación como madres, queremos ejercer la maternidad –si es que esa ha sido nuestra decisión- como un derecho y en condiciones de seguridad.

El Día de las Madres es un buen momento para reflexionar sobre la maternidad como una experiencia de ciudadanía, politizar el día de las madres significa dejar por un momento de lado las felicitaciones y las flores rojas, para visibilizar que la protección de la maternidad debe ser vista y abordada como un asunto de derechos humanos porque cada muerte materna, cada complicación por un aborto inseguro, cada mujer que es procesada por interrumpir un embarazo, cada despido por gravidez, cada que una mujer no puede acceder a técnicas de reproducción asistida o se ve en el dilema entre la maternidad y el desarrollo profesional encierra una historia que refleja las carencias en las políticas públicas y legales en México, y la inadecuada comprensión y poco reconocimiento a lo que implica ser madre.