Revelan que Dilma Roussef fue torturada por la dictadura militar brasileña

Dulce Ramos · 19 de junio de 2012

Revelan que Dilma Roussef fue torturada por la dictadura militar brasileña
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil. Foto: Infobae.com.
Dilma Rousseff, presidente de Brasil. Foto: Infobae.com.

La Jornada publica hoy que cuando tenía 22 años, la ex guerrillera y hoy presidenta de Brasil Dilma Rousseff fue sometida por la dictadura militar a sesiones de tortura que incluyeron choques eléctricos y palizas que le afectaron la quijada, según un relato inédito de la mandataria divulgado por la prensa.

Rousseff contó detalles hasta ahora no conocidos públicamente sobre los tratos crueles que sufrió a manos de los militares que gobernaron Brasil entre 1964 y 1985, debido a su militancia en tres y no dos organizaciones clandestinas contra la dictadura, como se creía. “Al inicio no había rutina. No se distinguía si era de día o de noche. El interrogatorio comenzaba. Lo usual era un choque (…) ganando intensidad, con sesiones de pau de arara (palo del loro), lo que la gente no aguanta mucho tiempo”, comentó la mandataria, de 64 años, en un testimonio ante autoridades difundido por el periódico Estado de Minas.

Dicho método consistía en colgar a la víctima maniatada a una vara horizontal, con las piernas y manos dobladas, para que recibiera golpes de forma indiscriminada. “Si el interrogatorio es de larga duración, con un interrogador experto, él te baja del pau de arara y después te da un choque, un dolor que no deja rastro, sólo te mina”, señaló Rousseff. El testimonio data de 2001, cuando la actual presidenta se desempeñaba como secretaria de Minas y Energía de Río Grande do Sul y compareció ante un consejo de derechos humanos del estado de Minas Gerais, que indemnizó a las víctimas de la dictadura en ese estado del sureste de Brasil. En 1970, Rousseff fue detenida y estuvo presa tres años en Río de Janeiro, Sao Paulo y Belo Horizonte, capital de Minas, donde comenzó su militancia contra la dictadura a los 16 años.

Lea la nota completa en La Jornada.