Dulce Ramos · 2 de mayo de 2012
En la mesa de un café que hay sobre Paseo de la Reforma un grupo de abogados de recién ingreso recordaba su paso por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). De los cuatro que están en la charla tres se han colocado en el jurídico de empresas trasnacionales, cuyos despachos están en Santa Fe y Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Uno de ellos, el más delgado y de pelo engominado que trae puesto un suéter con rombos en la pechera, vino de vacaciones porque estudia una maestría en Inglaterra y después de un sorbo a su americano puso el tema central al que le dedicaron 30 minutos de dos horas que tardó el encuentro.
-¿Qué no los compromisos de Peña Nieto ante notario ya son ley?- cuestionó el de suéter con rombos esperando una respuesta de cualquiera de sus amigos.
-¿Por qué lo dices?- preguntó otro después de arrugar la frente.
-Mi hermana, la que estudia la licenciatura en educación, me dijo que sin el compromiso firmado por Peña Nieto ante notario público de todos modos la próxima administración está obligada a alcanzar la cobertura universal en Educación Media Superior.
Tiene razón el alumno de maestría en Londres.
Apenas en febrero el presidente Felipe Calderón firmó el decreto luego de que el Congreso de la Unión modificó la Constitución para lugar la cobertura universal. La propuesta de ley fue impulsada por el diputado Baltazar Hinojosa, quien además es coordinador de la campaña de Peña Nieto en las Baja Californias, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
Durante la charla otro de los jóvenes, uno de barba de candado que está a la derecha del de pelo engominado, le puso humor a la discusión con una actitud algo histriónica:
Acomodó la espalda en posición recta como si estuviera a punto de recitar un poema, movió la mano derecha con los dedos juntos mirando hacía la pared y con tiple de candidato en campaña dijo: “Mi compromiso se lo robo al Congreso, luego lo firmo y te lo cumplo”.
Los cuatro soltaron carcajadas y la charla apenas estaba comenzando.
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El presidente Felipe Calderón jugueteaba con una MontBlanc Diamond en la mano derecha al dirigirse a una de las escalinatas de la residencia oficial de Los Pinos.
En el podium Calderón le quitó el tapón a la MontBlanc y empezó a firmar un decreto: el que reforma los artículos 3 y 31 de la Constitución mexicana para hacer obligatoria la educación superior.
Era el medio día del 8 de febrero y había más de 100 asistentes de todo el país, sobre todo autoridades educativas. Destacaba la presencia de Baltazar Hinojosa, quien era el invitado especial del presidente. Un comentario en voz baja de Calderón hizo reír al coordinador de campaña de Peña Nieto, a la ex perredista Ruth Zavaleta, así como a la primera dama Margarita Zavala y otros cinco invitados que se acercaron.
Vestido con un traje oscuro que contrastaba con una corbata guinda de franjas blancas transversales, Baltazar Hinojosa vio cómo después de que el presidente pusiera su rúbrica en dos hojas del decreto éste metió la mano izquierda en una de las bolsas internas de su saco para sustituir la Mont Blac por un bolígrafo de plástico y gel líquido. Todo eso se puede ver en esta dirección.
“Este día es un hecho histórico, el presidente firmó el decreto que reforma los artículos 3 y 31 de la Constitución mexicana para hacer obligatoria la educación superior. Gracias a todos los partidos que apoyaron esta propuesta”, dijo el diputado federal del PRI después de un discurso de Calderón que reconocía el esfuerzo unánime de todos los partidos en la Cámara de Diputados.
“Por su trascendencia este proyecto sólo tiene comparación con lo que en su momento aprobó el Constituyente de 1917 al establecer la educación laica y gratuita, o bien el Congreso de la Unión en 1993, cuando hizo obligatoria la enseñanza secundaria”, agregó Baltazar, quien un mes antes de la firma fue nombrado coordinador de Peña Nieto.
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El 3 de abril Peña Nieto arribó en un avión privado tipo Boin 727 junto con su esposa Angélica Rivera a un estado que le fue arrebatado al PRI días después de la tragedia en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, donde murieron calcinados 49 niños. Esa tarde le puso tristeza a su semblante en el albergue Movimiento Ras para familias con niños afectados de cáncer.
Fue más tarde cuando esbozó una gran sonrisa ante miles de seguidores del PRI que acudieron al Centro de convenciones Expo Forum para mostrarle su apoyo. El buen humor de Peña Nieto avivó al hablar sobre los exámenes toxicológicos que los panistas exigían al candidato del PRI e integrantes de su equipo de campaña y cuyo tema el ex gobernador del Estado de México ligó ese día a la salud de Josefina Vázquez Mota.
Un día antes su adversaria había sufrido un vahído durante su discurso en ciudad de México ante líderes de organizaciones civiles que luchan contra la inseguridad en el país. La candidata del PAN tuvo que dejar el podium y sentarse ante el desconcierto de anfitriones y auditorio, situación que desató un polémico debate.
“Es importante que vayamos a la UNAM de una vez para que se verifique el estado de salud y para ver la condición en la que está cada uno de los contendientes”, pidió Peña Nieto en Hermosillo. “Esto no es nuevo”, dijo, “no es de coyuntura, yo ya lo había propuesto y estoy dispuesto a ser el primero en hacerlo”.
La guerra política entre los dos contendientes había comenzado. En el Estado de México los panistas empezaban una campaña por supuestos cumplimientos incumplidos de Peña Nieto como gobernador, quien firmó antes notario público en su campaña como candidato.
En sus giras por todo el país, el priista continuaba con su estrategia de seguir firmando ante notario como aspirante presidencial. Ante jóvenes sonorenses presumió que tenía proyectos importantes para ellos. Y en seguida anunció la firma de su compromiso número 12: impulsar la obligatoriedad de la educación media superior.
“Ante esta juventud entusiasta vengo a firmar el compromiso de lograr en los próximos seis años la cobertura universal de nivel preparatoria y bachillerato, para que sea una realidad para todos los jóvenes de nuestro país”, dijo entusiasta.
Y ofreció datos, contenidos incluso en el proyecto Legislativo que derivó en la obligatoriedad constitucional. “En México actualmente hay una cobertura de 68.5 por ciento en educación media superior, y mi compromiso es alcanzar el ciento por ciento”, y sus 15 mil simpatizantes lo ovacionaron de pie.
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En aquella plática de café entre los chicos ITAM que hablaban de los compromisos de Peña Nieto, la discusión de la campaña presidencial del PRI tomó un curso relevante cuando otro de ellos, uno de lustrosos mocasines negros y pantalón de casimir, sacó a cuento el tema de los jóvenes electores y de los llamados nini, ese nicho de muchachos que ni estudian ni trabajan y que de acuerdo con cifras oficiales suman cerca de ocho millones en el país.
-¿Qué tan determinante será el voto juvenil para el triunfo del futuro presidente?-cuestionó.
-Algo leí, de que sin duda serán el factor clave- contestó el de suéter de rombos.
Intervino el que no había hablado en el primer fragmento del diálogo que acabó en carcajadas. Era el más fornido de todos, bien parecido y llevaba unos lentes de pasta redondos y grandes, tipo como los de usaba Clark Kent antes de convertirse en Superman.
-¿Y engañarlos así?… Con propuestas que ya son reformas constitucionales- mencionó meneándo la cabeza.
La relevancia del voto juvenil marcó un histórico triunfo en el Estado de México, donde el candidato Eruviel Ávila sedujo políticamente a muchachos de ambos géneros, de entre 18 y 28 años, que le dieron su sufragio el pasado julio. Sin ellos, el ex alcalde de Ecatepec no hubiera bátido el récord de ser el mandatario elegido con el mayor número de votos en la historia del Estado de México.
La fortaleza política de que Peña Nieto sí cumple es bien visto por los jóvenes de acuerdo con estudios de opinión mandados a hacer por el PRI, por lo que el PAN editó videos en los que asegura: “Peña miente”. La campaña, sin embargo, mantiene un foco de especial atención en el sector juvenil haciendo propuestas como garantizar educación media superior para todos los mexicanos, aumentar la matrícula de universitario y dar
trabajo.
El último censo realizado en 2010 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más del 50% de la población total de nuestro país se encuentra entre los 18 y 25 años de edad. A la ONU también la ha interesado investigar y las cifras no son nada alentadoras, pues siete de de cada 10 jóvenes no votan en las elecciones federales. Pero otros estudios de investigación revelan que el proceso electoral de este 2012 marcará un antes y un después en la participación de los jóvenes. ¿Hay factor clave para este cambio de actitud? Sí.
“Hicimos un estudio en febrero y tenemos que va a haber una gran votación de jóvenes, mayor al 90%. De ellos más del 60% confiesa haber obtenido información política (por internet). De esos la mitad ya sabe por quién va a votar”, explicó el profesor de la Universidad Iberoamericana (UIA) Luis Miguel Martínez Cervantes.
El universo general de casi 80 millones de votantes de acuerdo con el Instituto Federal Electoral, de eso 14 millones de jóvenes que votarán por primera vez por Presidente de la República, y según estudios uno de las mayores demandas de ese sector es estudio y trabajo pues quieren que sus hijos tengan las oportunidades que les han faltado a ellos para estudiar, superarse y hacer una carrera profesional
El notario público que dio fe al compromiso de Peña Nieto para dar cobertura de educación media superior de ciento por ciento al final de su sexenio se llama Gilberto Otero Valenzuela, considerado en Sonora como uno de los ideólogos del PRI.
¿En qué consiste la reforma aprobada por el Congreso de la Unión y la mayoría de los Congresos locales del país? En la creación del Sistema Nacional del Bachillerato y el sucesor de Felipe Calderón tiene la obligación constitucional de lograr la cobertura de ciento por ciento al final de su mandato.
A uno de los jóvenes del ITAM, cuya reunión se ha extendido dos horas le suena el celular. Dijo que le habló su novia y que lo está esperando. Allí se acabó la conversación. Antes de irse el de lentes redondos les comentó que espera no volverlos a ver después del 1 de julio. “Falta hablar de los otros dos, y ver si también nos están engañando”. Todos ríen, se abrazan y cruzan Paseo de la Reforma.