Dulce Ramos · 8 de mayo de 2012

Milenio destaca que Onésimo Cepeda, obispo emérito de Ecatepec desde que Benedicto XVI aceptó ayer su renuncia, le gustaría ser recordado como un prelado “que dice la verdad y que le importa poco a quién se la dice”, y dijo que se dedicará a servir al país, porque pretende “seguir influyendo en lo que es México… y en lo que viene”.
Contento por el trabajo que realizó en esa diócesis, de la que estuvo al frente desde 1995, señaló que “nadie puede decir que el obispo no hizo nada y ni se nota que paso por aquí” pues, agregó, “ahí están la catedral, el seminario y la restauración del convento. Hice todo lo posible y lo mejor posible”.
Polémico por sus declaraciones y criticado por otros obispos debido a sus relaciones con políticos y empresarios, aclaró que él presentó su renuncia el 25 de marzo, justo al cumplir 75 años, y se la entregó al Papa en sus manos. En ese momento le solicitó a Ratzinger que la aceptara rápido, porque está enfermo del corazón y de diabetes. “Ya no puedo jugar frontón, pero si golf, aunque no como antes”, comentó.
Leer la nota completa en Milenio.