AFP · 2 de mayo de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado que revisará una nueva propuesta de paz iraní, pero puso en duda sus perspectivas, mientras que un alto mando militar en Teherán señaló que es “probable” que se reanuden los combates.
La sombría perspectiva surgió después de que las agencias iraníes Tasnim y Fars informaran que Teherán había presentado una propuesta de 14 puntos al mediador Pakistán. Los detalles incluían poner fin al conflicto en todos los frentes y establecer un nuevo marco para el estratégico estrecho de Ormuz, según Tasnim.
“Pronto revisaré el plan que Irán acaba de enviarnos, pero no puedo imaginar que sea aceptable, ya que aún no han pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le han hecho a la Humanidad y al mundo en los últimos 47 años”, dijo Trump en su plataforma Truth Social.
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En una breve entrevista con reporteros en West Palm Beach, Florida, se negó a especificar qué podría desencadenar una nueva acción militar contra la república islámica.
“Si se portan mal, si hacen algo malo; pero por ahora, veremos”, dijo. “Pero es una posibilidad que podría ocurrir, ciertamente”.
La guerra, lanzada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero, ha estado en pausa desde el 8 de abril, con una ronda fallida de conversaciones de paz celebrada en Pakistán.
El sábado, Mohammad Jafar Asadi, una figura destacada del mando central militar iraní, afirmó que “es probable un nuevo conflicto entre Irán y Estados Unidos”.
“Las evidencias han demostrado que Estados Unidos no cumple ninguna promesa ni acuerdo”, añadió, según la agencia Fars.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, dijo a diplomáticos en Teherán que “la pelota está en la cancha de Estados Unidos para elegir el camino de la diplomacia o la continuación de un enfoque de confrontación”.
Irán, aseguró, está “preparado para ambos caminos”.
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El sitio estadounidense Axios reportó a inicios de la semana que el enviado de Trump, Steve Witkoff, había pedido que el programa nuclear iraní volviera a la mesa de negociación.
La misión de Irán ante la ONU señaló el enorme arsenal nuclear estadounidense y acusó el sábado a Washington de tener un “comportamiento hipócrita” hacia las ambiciones atómicas de Irán.
No existía ninguna “restricción legal sobre el nivel de enriquecimiento de uranio, siempre que se realizara bajo la supervisión del OIEA, como era el caso de Irán”, dijo, usando la abreviatura del organismo de supervisión nuclear de la ONU.
Desde el inicio de la guerra, Irán ha mantenido un férreo control sobre el estrecho de Ormuz, bloqueando importantes flujos de petróleo, gas y fertilizantes hacia la economía mundial, mientras Estados Unidos ha impuesto un contrabloqueo a los puertos iraníes.
Los precios del petróleo están alrededor de un 50 por ciento por encima de los niveles previos a la guerra.
El vicepresidente del parlamento iraní, Ali Nikzad, dijo que, según un proyecto de legislación en discusión para gestionar la vía marítima, el 30 por ciento de los peajes recaudados se destinaría a infraestructura militar y el resto a “desarrollo económico”.
“Gestionar el estrecho de Ormuz es más importante que adquirir armas nucleares”, afirmó.
Mientras tanto, los combates continuaban el sábado en Líbano, donde Israel ha llevado a cabo ataques mortales pese a un alto el fuego separado con el grupo armado Hezbolá, respaldado por Irán.
El ejército israelí dijo que había atacado decenas de objetivos de Hezbolá en el sur del Líbano tras emitir avisos de evacuación para nueve aldeas.
La agencia estatal libanesa NNA reportó tres muertos en los ataques.
Hezbolá, por su parte, afirmó haber lanzado varios ataques contra tropas israelíes.
Los bombardeos israelíes incluyeron uno en la aldea de Yaroun contra lo que su ejército calificó como un “edificio religioso”, que resultó dañado.
La organización católica francesa L’Oeuvre d’Orient dijo que las tropas habían “destruido” un convento perteneciente a las Hermanas Salvatorianas, una orden greco-católica con la que la organización está afiliada.
En Washington, legisladores debatían si Trump había incumplido un plazo para solicitar la aprobación del Congreso para la guerra.
Funcionarios del gobierno argumentan que el alto el fuego detuvo el conteo de 60 días, después de los cuales se requeriría autorización del Congreso —una afirmación disputada por los demócratas de la oposición—.
En Irán, el costo económico de la guerra se profundiza, con exportaciones de petróleo limitadas y una inflación que supera el 50 por ciento.
“Todos están tratando de soportarlo, pero… se están desmoronando”, dijo Amir, un residente de Teherán de 40 años, a un reportero de AFP fuera del país.
“Aún no hemos visto gran parte de los efectos económicos porque todos tenían algunos ahorros. Tenían algo de oro y dólares para tiempos difíciles. Cuando eso se acabe, las cosas cambiarán.”