AFP · 23 de marzo de 2026
El presidente Donald Trump afirmó este lunes que Estados Unidos había pospuesto ataques contra las plantas de energía iraníes tras mantener unas “muy buenas” conversaciones con Teherán, para “una resolución completa” de la guerra.
La prensa estatal iraní desmintió tales contactos. El anuncio generó sorpresa después de un fin de semana de amenazas cruzadas entre ambos bandos. Sin embargo, desde Irán, varios medios negaron que hubiera conversaciones con el país norteamericano.
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“No hay conversaciones entre Teherán y Washington”, señaló la agencia de noticias Mehr, que citó a la cancillería iraní. Las declaraciones forman parte de un intento “de reducir los precios de la energía”, agregó.
Las palabras de Trump provocaron, en efecto, un desplome de más del 10 % en los precios del petróleo y reavivaron las bolsas, que llevan tres semanas moviéndose debido al conflicto.
En su red Truth Social, Trump explicó que en los últimos dos días habían mantenido “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán para “una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Medio Oriente”.
Estas conversaciones “continuarán a lo largo de la semana”, afirmó Trump. El republicano aseguró que Estados Unidos se encontraba dialogando con una “persona del más alto nivel” en Irán, y no con el líder supremo, Mojtaba Jamenei.
Tras las supuestas negociaciones, el presidente ordenó al Pentágono retrasar “cualquier ataque militar contra plantas de electricidad e infraestructura energética iraní por un periodo de cinco días”.

El anuncio llegó horas antes de que expirara el ultimátum lanzado el sábado por el mismo Trump, que amenazó con “aniquilar” las centrales eléctricas de Irán si no reabría en 48 horas el estrecho de Ormuz.
Este paso marítimo, por donde antes transitaba una quinta parte del comercio global de hidrocarburos, se encuentra cerrado desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Teherán amenazó con minar “las vías de acceso y las líneas de comunicación” en el Golfo y con atacar “todas las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua pertenecientes a Estados Unidos” en la zona.
En la prensa estatal iraní aparecieron el lunes listas de posible infraestructura, como las plantas de Orot Rabin y Rutenberg, en Israel, las dos principales centrales eléctricas del país.
“¡Despídanse de la electricidad!”, afirmaba una infografía de la agencia Mehr con posibles blancos en Arabia Saudita y otros países vecinos.
El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió este lunes que la guerra podría provocar la peor crisis energética mundial en décadas.
Según las estimaciones de la AIE, el mundo ha perdido cada día 11 millones de barriles de petróleo, es decir, más que el volumen diario de las dos crisis petroleras consecutivas de los años 70.
El tránsito de mercancías por el estrecho de Ormuz se ha desplomado un 95 %, según la empresa de análisis Kpler. Solo un reducido número de cargueros y petroleros ha logrado cruzar ese paso.
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“Ningún país quedará inmune a los efectos de esta crisis si continúa avanzando en esta dirección”, avisó Birol.
En este contexto, China anunció que limitará el aumento del precio de los carburantes y Grecia implementó subvenciones por un total de 300 millones de euros para combustibles y fertilizantes.
Suecia también dijo que reducirá temporalmente las tasas a la gasolina y al gasóleo a partir del 1 de mayo, hasta final de septiembre.