El salón de baile de Trump en la Casa Blanca: una disputa legal y trabajos maratónicos

Animal Político · 20 de agosto de 2026

El salón de baile de Trump en la Casa Blanca: una disputa legal y trabajos maratónicos

La construcción de un salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca avanza a paso acelerado. Las obras se ejecutan a un ritmo de trabajo que consiste en 20 horas diarias los siete días de la semana y el progreso es tan rápido que, según el propio Gobierno, el proyecto ha alcanzado un punto de no retorno.

Esta aceleración se debe, en gran medida, al uso de un cemento especial diseñado para plantas nucleares, cuya remoción ha sido calificada como “imposible”. La magnitud del proyecto y el impacto en la estructura original han encendido las alarmas de diversos sectores de protección patrimonial, de acuerdo con The New York Times.

El proyecto ya era imaginado por Trump incluso desde antes de que fuera presidente por primera vez en 2017. Según lo que ha dicho actualmente, él ya se había propuesto crear un salón de baile en la Casa Blanca desde el 2010, durante la administración de Barack Obama.

Las obras se realizan con jornadas de 20 horas durante toda la semana. Foto tomada de la Casa Blanca.
Las obras se realizan con jornadas de 20 horas durante toda la semana. Foto tomada de la Casa Blanca.

Una obra millonaria

El proyecto se comenzó a construir formalmente el 20 de octubre de 2025, durante el primer año de la segunda gestión de Donald Trump; no obstante, el dos veces presidente ha revelado que es algo que deseaba desde 2010.

De acuerdo con la BBC, el salón de baile tiene un costo estimado de 250 millones de dólares, dinero que supuestamente saldría del propio bolsillo de Trump y de donaciones privadas. Incluso ha mencionado que los aportantes estarían dispuestos a gastar más de 20 millones para completar el proyecto.

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Se tiene previsto que el salón tenga 8 mil 360 metros cuadrados, motivo por el que, mediante excavadoras y obreros de la construcción, tuvieron que demoler partes del Ala Este de la Casa Blanca.

Donald Trump imaginó el proyecto desde antes de su primer mandato en 2017. Foto tomada de la Casa Blanca.
Donald Trump imaginó el proyecto desde antes de su primer mandato en 2017. Foto tomada de la Casa Blanca.

La propia Casa Blanca ha descrito el proyecto como “una adición exquisita y muy necesaria”.

El Ala Este tenía un espacio para aproximadamente 200 personas y, con las modificaciones, se proyectaba aumentar la capacidad para 650, aunque recientemente el mandatario estadounidense afirmó que en el salón de baile podrán convivir hasta mil personas.

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El diseño sigue un estilo neoclásico con elementos como columnas y candelabros, además del uso de materiales como mármol y terminados en dorado.

La demanda en contra de la Casa Blanca

El Fondo Nacional para la Conservación Histórica –organización dedicada a la salvaguarda de inmuebles emblemáticos– demandó en diciembre de 2025 a la Casa Blanca argumentando que no solicitó las revisiones necesarias antes de demoler el Ala Este del recinto presidencial.

La demanda menciona que ningún presidente tiene permitido legalmente derribar partes de la Casa Blanca sin ningún tipo de revisión, según un artículo de la BBC.

El Fondo Nacional para la Conservación Histórica busca preservar el edificio. Foto tomada de la Casa Blanca.
El Fondo Nacional para la Conservación Histórica busca preservar el edificio. Foto tomada de la Casa Blanca.

La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar, pues declaró mediante un comunicado que “el presidente Trump tiene plena autoridad legal para modernizar, renovar y embellecer la Casa Blanca, tal como lo hicieron sus predecesores”.

El fallo judicial y los 14 días de gracia

El primer fallo judicial en contra del salón de baile de la Casa Blanca se produjo el 31 de marzo de 2026. Ese día, el juez federal de distrito Richard J. Leon ordenó detener temporalmente la construcción del proyecto, ya que dictaminó que el presidente Trump no tenía autoridad para derribar el Ala Este y construir un gran salón de baile.

Esta fue la primera decisión judicial significativa en contra del proyecto. Antes, en diciembre de 2025 y febrero de 2026, el mismo juez había rechazado solicitudes de bloqueo presentadas por el Fondo Nacional para la Conservación Histórica.

El 7 de agosto, el Tribunal de Apelaciones del Circuito de Washington validó el fallo del juez Leon; además decidió que la construcción sobre el nivel del suelo no podía continuar sin autorización del Congreso. Sin embargo, suspendió la aplicación de su decisión durante 14 días para dar tiempo a la administración a recurrir ante la Corte Suprema.

Para este 14 de agosto, la administración de Trump pidió a la Corte Suprema que levante la orden de paralización, argumentando que el proyecto ya está muy avanzado y que forma parte de un complejo de seguridad nacional.

Las obras generaron especulaciones de que en verdad se construye un búnker. Foto tomada de la Casa Blanca.
Las obras generaron especulaciones de que en verdad se construye un búnker. Foto tomada de la Casa Blanca.

Un búnker subterráneo: la otra cara del salón de baile

Debido a la magnitud de la obra y sus implicaciones –como la demolición del Ala Este de la Casa Blanca–, el gobierno de Donald Trump se ha enfrentado a problemas legales, lo que destapó información que era secreta, pues debajo del salón de baile se está construyendo un búnker de grandes dimensiones, de acuerdo con The New York Times.

Trump lo describe como un “enorme complejo” que actualizará al antiguo Centro Presidencial de Operaciones de Emergencia (PEOC).

El presidente ha dicho que el búnker incluirá refugios antiaéreos, un hospital y amplias instalaciones médicas, sistemas de comunicaciones seguras de última generación y defensas contra armas biológicas. El salón de baile, según lo que ha dicho, actuaría como un “cobertizo” protector para esta instalación, con cristal antibalas y techo a prueba de drones.

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Esta dimensión militar se ha convertido en el principal argumento de la administración para justificar la continuidad de las obras.

Trabajo acelerado: 20 horas al día, los 7 días de la semana

Los trabajadores del salón de baile de la Casa Blanca construyen a un ritmo acelerado que consiste en dedicar 20 horas diarias, los siete días de la semana.

Con un equipo de unos 250 trabajadores, la administración busca completar el mayor porcentaje posible de la estructura antes de que entre en vigor la orden judicial de paralización, de acuerdo con The New York Times.

Este ritmo acelerado responde a la incertidumbre legal, pues aunque los tribunales han dictaminado que se necesita la autorización del Congreso, las suspensiones temporales de las órdenes han permitido que la construcción continúe sin pausa.

Según la propia administración, el proyecto ya alcanza alrededor del 65 % de avance. En estos días se están instalando toneladas de acero y hormigón para consolidar la superestructura antes de cualquier posible freno definitivo.