Animal Político · 2 de julio de 2026
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que la isla está preparada para resistir cualquier escenario, ante las constantes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de llevar a cabo una eventual invasión.
En entrevista con la cadena británica Sky News, Díaz-Canel afirmó que Cuba es un país pacífico que no representa una amenaza para nadie, pero no va a ceder en su soberanía.
“No queremos una guerra (con Estados Unidos), pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, aseguró.
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Asimismo, señaló que no existe autoridad moral ni legal para justificar una agresión contra la isla y consideró que las amenazas forman parte del contexto político de Estados Unidos.

“Estamos dispuestos a combatir y dar hasta nuestra última gota de sangre por defender nuestros derechos, nuestra independencia, nuestra soberanía y nuestros logros”, declaró.
Pese a sus declaraciones sobre una eventual defensa militar, Díaz-Canel reiteró que la prioridad de su gobierno es evitar un conflicto y aseguró que tanto cubanos como estadounidenses podrían mantener una relación de cooperación.
“Lo más importante aquí es evitar la confrontación por el bien de ambos pueblos. Podemos compartir proyectos en ciencia, cultura, educación y muchas otras áreas”, dijo.
El pasado 30 de junio, el gobierno de Cuba afirmó que meses de negociaciones con Estados Unidos, que está aplicando la máxima presión sobre la isla en un intento de provocar un cambio político, no muestran avances.
Las relaciones entre La Habana y Washington se han tensado desde enero tras la imposición por parte de Estados Unidos de un bloqueo petrolero a la isla y nuevas sanciones contra entidades y dirigentes cubanos.

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Trump ha planteado que su gobierno considera una posible estrategia hacia Cuba y que, incluso, podría abordarse con un enfoque similar al de las operaciones en Venezuela e Irán, destacando además que la isla “no tiene petróleo”, pero sí “buenas propiedades y una bonita costa”.
También considera que la isla comunista, ubicada a 150 km de la costa de Florida, sigue representando una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.