AFP · 10 de diciembre de 2022
La presidenta de Perú, Dina Boluarte, negocia la formación de un nuevo gobierno, mientras que en las calles continúan las protestas exigiendo hacer nuevamente elecciones tras la destitución del exmandatario de izquierda Pedro Castillo, luego de su fallido golpe de Estado.
Boluarte, vicepresidenta hasta su toma de posesión el miércoles, prometió que daría a conocer su gabinete de “unidad nacional“.
“La presidenta debe tomar decisiones prontas, como por ejemplo su gabinete, y decisiones inmediatas para salir de ciertos apuros y generar confianza y tranquilidad”, dijo José Williams, jefe del Congreso peruano dominado por la derecha.

Boluarte prestó juramento como la primera mujer presidenta de Perú pocas horas después de que Castillo, quien enfrentaba una serie de investigaciones por supuestas prebendas en la repartición de contratos públicos, fuera destituido en una votación del Congreso.
Castillo había tratado de evitar esa votación, la tercera en su contra desde que asumió el cargo hace 18 meses, buscado disolver la Legislatura y anunciando que gobernaría por decreto. Pero sus órdenes fueron desacatadas por el Congreso y las Fuerzas Armadas.
Tras su fracaso en instaurar el estado de excepción, Castillo fue detenido por su propia escolta mientras se dirigía a la embajada de México a solicitar asilo político y fue puesto el jueves en prisión preventiva por siete días. La fiscalía lo acusa de rebelión y, de ser hallado culpable, enfrentaría entre 10 y 20 años de prisión.

Boluarte lleva tres días de negociaciones solo con líderes de las bancadas de partidos de derecha presentes en el Congreso, ante la defección de la izquierda a sumarse a las conversaciones.
La demanda de nuevas elecciones se asocia con un abrumador rechazo al Congreso: según sondeos de noviembre, 86% de peruanos desaprueba al parlamento. Sin embargo, se reportaron marchas y bloqueos de carreteras en demanda de nuevas elecciones y la liberación de Castillo.
Boluarte no descartó el viernes llamar a elecciones anticipadas en busca de una salida pacífica a la crisis política, e instó a la calma a la población.
Los sucesos provocaron que la policía anunciara la suspensión de vacaciones y permisos de su personal hasta “nueva orden”.