Tamara Mares · 14 de diciembre de 2024
Han pasado nueve meses desde que seis opositores del gobierno venezolano de Nicolás Maduro empezaron un encierro en la Embajada de Argentina en Caracas, un sitio que pasó de ser un refugio a una cárcel.
Se han agotado los suministros de agua, el ingreso de comida está fuertemente restringido por los policías que los vigilan desde afuera del edificio, y sólo un generador les permite tener acceso interrumpido a servicio eléctrico.
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“Al tenernos aquí, nosotros somos rehenes, pero tienen dos mil presos más, todo el país es rehén de esta situación”, expresó Magalli Meda en un breve encuentro virtual con medios internacionales, en el que también participaron el ex coordinador internacional de la campaña de María Corina Machado, Pedro Urruchurtu, y Omar González.
Los tres, junto con Claudia Macero, Fernando Martínez Mottola y Humberto Villalobos, se vieron obligados a refugiarse en la Embajada de Argentina después de que la Fiscalía venezolana ordenó su detención bajo cargos como “traición a la patria” y “conspiración”.
Desde el encierro, escriben sus memorias y experiencias, pintan y hacen ejercicio físico para mantenerse activos.
“Ha sido muy desgastante, sobre todo en las madrugadas, y sobre todo cuando se les ocurre presentarse armados en camionetas, encapuchados, con armas, haciendo ruido y bulla”, detalló Meda. “Es un acoso psicológico que nosotros estamos lidiando”.

Este jueves 12 de diciembre, el ministro argentino de Relaciones Exteriores, Gerardo Werthein, exigió al gobierno de Maduro brindar salvoconductos de manera “inmediata” para que los opositores refugiados puedan salir del sitio de forma segura.
Omar González aseguró que el asedio en su contra no se limita al terreno de la embajada, pues “han convertido el vecindario en madrigueras de centros de espionaje y francotiradores”.
Detalló que han identificado a policías uniformados, así como hombres armados con pistolas y rostros cubiertos, quienes mantienen guardia en la zona.

Los asilados denunciaron que el asedio del gobierno de Maduro a la sede diplomática es una violación de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, por lo que debe de asumirse como un tema de “urgencia”.
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“Esta es una situación que en cualquier otro país del mundo, y en cualquier otra dinámica, es inaceptable”, compartió Pedro Urruchurtu. Agradeció por su apoyo al gobierno de Argentina y de Brasil, cuyo gobierno tomó la representación de los intereses del país austral una vez que fueron expulsados sus diplomáticos.
“En ese sentido, [pedimos] redoblar esfuerzos y coordinación con la región y entender que esta situación claramente puede empeorar, y por eso demanda la atención de toda la región”.