Redacción y AFP · 8 de mayo de 2025
Robert Francis Prevost, de 69 años, se convirtió este jueves en el sucesor del papa Francisco y en el primer pontífice estadounidense y peruano de la historia con el nombre de León XIV.
Con el anuncio “Habemus papam”, el cardenal francés, Dominique Mamberti, anunció al nuevo líder de la Iglesia católica.
El 267º pontífice de la Iglesia católica nació en Chicago pero también tienen la nacionalidad de Perú, donde ejerció de misionero y de arzobispo emérito de Chiclayo.
La chimenea de la Capilla Sixtina en el Vaticano emitió humo blanco la tarde de este jueves y aproximadamente una hora después el cardenal Dominique Mamberti anunció el nombre del sucesor de Francisco.
El cónclave conformado por 133 cardenales de todo el mundo y reunidos en la Capilla Sixtina, necesitaron dos días para elegir al nuevo papa, al igual que en 2005, cuando escogieron a Benedicto XVI, y en 2013, con Francisco.
El pontífice argentino, fallecido el 21 de abril a los 88 años, encabezó la Iglesia por 12 años con un pontificado reformista enfocado en los pobres y los migrantes, pero fue blanco de críticas entre los sectores más conservadores, que apuestan ahora por un cambio más enfocado en la doctrina.
Su sucesor enfrentará numerosos desafíos internos, como la pederastia en la Iglesia, la crisis de vocaciones y el papel de las mujeres, y externos, como los conflictos, el auge de gobiernos populistas y la crisis climática.

Robert Francis Prevost, oriundo de Chicago, se convirtió en 2023 en el prefecto del Dicasterio para los Obispos, encargado de nombrar a los mitrados de todo el mundo.
Prevost fue misionero en Perú, y años después fue nombrado arzobispo emérito de Chiclayo, en el país andino.
También es el presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.
El nuevo pontífice ha pasado un tercio de su vida en Estados Unidos. El resto entre Europa y América Latina, una de las periferias del mundo de donde también era el argentino Jorge Mario Bergoglio.
El diario italiano La Repubblica lo llamó “el menos estadounidense de los estadounidenses” por la moderación de sus palabras.

La idea de un papa norteamericano estuvo por siglos descartada en Roma, ya fuera por la distancia -estaban tan lejos que normalmente llegaban tarde a los cónclaves- o por decisiones geopolíticas.
Tras la muerte de Francisco, Prevost dijo que aún quedaba “mucho por hacer” en la transformación de la Iglesia.
“No podemos parar, no podemos retroceder. Tenemos que ver cómo el Espíritu Santo quiere que la Iglesia sea hoy y mañana, porque el mundo de hoy, en el que vive la Iglesia, no es el mismo que el mundo de hace 10 o 20 años”, dijo el mes pasado a Vatican News.
“La paz sea con ustedes”, así abrió su primer discurso León XIV, en el que envió un mensaje de paz y amor para todos los integrantes de la Iglesia Católica y el mundo en general.
El nuevo papa León XIV lanzó un “llamado a la paz” a todos los pueblos y llamó a “construir puentes” a través del diálogo, instando a avanzar “sin miedo, unidos, dando la mano a Dios y unos a otros.
Prevost rindió homenaje al papa Francisco al afirmar su deseo de impartir su bendición al pueblo tal y como hizo su predecesor en su última aparición en la Plaza de San Pedro.
“Seamos discípulos de Cristo, Cristo nos precede, el mundo necesita de su luz, la humanidad necesita de él como el puente para ser alcanzado por el amor de Dios, ayúdenos también ustedes los unos a los otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, para ser un solo pueblo en paz”, dijo tras agradecer la labor del papa Francisco.

En su discurso también agradeció a sus hermanos cardenales que lo hayan elegido para ser el sucesor de Pedro y caminar como iglesia unida, “buscando siempre la paz, la justicia, buscando siempre trabajar como hombres fieles a Jesucristo, sin miedo para proclamar el Evangelio y para ser misioneros”.
“Tenemos que buscar juntos como ser una iglesia misionera, una iglesia que construya puentes de diálogo, siempre abierta a recibir como esta plaza con los brazos abiertos a todos aquellos que tienen necesidad de nuestra caridad, nuestra presencia de diálogo, y de amor”, sostuvo.
El nuevo papa cambió del italiano al español para dar las gracias a su antigua diócesis en Perú, donde dijo, un pueblo leal ha compartido su fe y ha dado mucho”.
Tras su elección, la tradición establece que el sumo pontífice entre en la Sala de las Lágrimas, ubicada al fondo de la Capilla Sixtina, para poder llorar ante la magnitud de la tarea que le espera.
Allí viste su primera sotana blanca entre las tres tallas disponibles y, antes de dirigirse al balcón de la logia de la basílica para presentarse, los cardenales le prometen obediencia.
En los próximos días, tendrá una especie de investidura papal con una misa celebrada ante líderes políticos y religiosos de todo el mundo.
Además, recorrerá la plaza de San Pedro en el papamóvil por primera vez y pronunciará una homilía en la que expondrá sus prioridades.