Redacción Animal Político · 5 de marzo de 2026
Desde que inició el ataque contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, el gobierno español dejó claro que no contribuirá a un conflicto que ha descrito como “un despropósito de consecuencias impredecibles”. Ahora, tras negarse a que aviones estadounidenses usaron bases españolas para atacar a Irán reafirmó: “España no será cómplice”. “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
Esta postura provocó el enojo del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con cortar todo el comercio con España.
“España se ha portado de manera terrible. Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España“, declaró tras la decisión del gobierno presidido por el socialista Pedro Sánchez.
Todo comenzó porque La Casa Blanca afirmó el miércoles que España había aceptado “cooperar” con el ejército estadounidense en su guerra contra Irán, una afirmación desmentida poco después por el gobierno del país europeo. Y es que Washington reclama poder usar las bases militares de Rota y Morón, en el sur del país, en virtud de un acuerdo de décadas.
Bajo la negativa, Trump recordó uno de los puntos de disputa entre España y EU en los últimos meses: el gasto militar.
“En primer lugar, todo empezó cuando todos los países europeos, a petición mía, hicieron lo que debían hacer, que era una contribución del 5% (del PIB) a la OTAN. Y todo el mundo estaba entusiasmado con ello, Alemania, todos, y España no lo hizo”, señaló Trump.
Pedro Sánchez reiteró en su respuesta que se trataba de un punto no negociable: “Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia”, indicó en su discurso de este miércoles.
“O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”, añadió sin citar a Trump.
El líder español también recordó que los acuerdos comerciales entre ambos países están regidos bajo el bloque de la Unión Europea y que cualquier cambio tendrá que negociarse de esa manera.
“El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica”, dijo el dirigente socialista.
“Nadie está a favor de los ayatolás. Pero la pregunta es si estamos del lado de la legalidad internacional y de la paz”. Y agregó: “La ciudadanía española estuvo en contra de Sadam Husein (líder de Irak depuesto en 2003 tras la invasión de EU), pero eso no la llevó a apoyar una guerra injusta. Repudiamos el régimen de Teherán, pero pedimos una solución diplomática”.

Sánchez ha defendido que se puede “estar contra un régimen odioso como el iraní y a la vez estar en contra de una intervención militar injustificada, peligrosa y fuera de la legalidad internacional”.
En tanto, Irán agradeció a España que se oponga a la guerra y alabó su “conducta responsable”, en un mensaje en X del presidente Masoud Pezeshkian.
A pesar de las dificultades para adoptar una posición común europea frente a los ataques contra Irán, los intentos de intimidación de Trump le han valido al jefe del Gobierno español muestras de apoyo de sus homólogos europeos, como el francés Emmanuel Macron y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
El martes, el jefe del Gobierno alemán, Friedrich Merz, sentado junto a Donald Trump, permaneció en silencio ante la andanada del estadounidense, algo que causó “sorpresa” a las autoridades españolas, reconoció el miércoles el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
“El canciller se pronunció posteriormente sobre este intercambio”, señaló el miércoles el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius. “Dejó claro que Europa presenta un frente unido en cuestiones comerciales y que se opone firmemente a las amenazas de aranceles u otras medidas punitivas”.
En el plano interno, la posición de Sánchez conecta con su electorado de izquierda, a un año, como mucho, de las elecciones generales y en un momento en que se ve afectado por varios escándalos de corrupción en su entorno.
Con su “No a la guerra” de este miércoles, Sánchez recupera el eslogan de las grandes manifestaciones que hubo en España contra la invasión de Irak en 2003, en la que el entonces Gobierno del conservador José María Aznar (Partido Popular, PP) se alineó activamente con Estados Unidos.
Muchos españoles culparon a aquella implicación española de los atentados yihadistas de marzo de 2004, que dejaron 192 muertos y llevaron a los socialistas al poder en las elecciones que se celebraron tres días después.
La oposición de derechas cargó contra el líder socialista por su postura con las bases.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, primer partido de la oposición, pidió “respeto” a Trump y acusó a Sánchez de entregar su política exterior a “intereses partidarios”.
En su editorial de este miércoles, el diario El País, cercano al electorado de izquierda, aconsejó a Sánchez “evitar la tentación de enrocarse y de utilizar la amplísima animadversión que existe hacia Trump en la sociedad española para ganar popularidad”.
Los gobiernos de Estados Unidos e Israel afirmaron que Irán está respondiendo cada vez con menos fuerza a su ofensiva, en el quinto día de una guerra que se ha extendido por todo Oriente Medio.
El número de misiles iraníes lanzados contra Israel disminuye “cada día”, declaró un portavoz del ejército israelí, aunque este miércoles por la mañana esa fuerza anunció que había puesto en alerta el centro del país y activado las defensas aéreas para interceptar nuevos proyectiles.
“Israel y Estados Unidos han logrado juntos avances históricos”, consideró previamente la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

“Ahora estamos en una posición de fuerza”, aseguró por su parte el presidente estadounidense, Donald Trump.
Ciudades como Dubái y Riad, que normalmente se mantienen al margen de la agitación de la región, también se ven sumidas en el caos, con embajadas estadounidenses cerradas, turistas bloqueados, miles de vuelos cancelados y refinerías y petroleros atacados.
Irak también siente los coletazos, luego de que Irán atacara, en la vecina región del Kurdistán iraquí, a grupos armados de la oposición kurda hostiles a la república islámica.
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Algo similar sucede en Turquía tras la interceptación de un misil lanzado desde Irán. Según un alto funcionario turco, el objetivo era probablemente una base militar de Chipre, país de la Unión Europea.
En el estratégico estrecho de Ormuz, el tráfico marítimo sigue paralizado.
Los Guardianes de la Revolución, fuerza considerada el ejército ideológico de Irán, reivindicaron el miércoles el control “total” del paso, por el que suele transitar el 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial.
En Líbano, Israel ha ampliado el alcance de sus ataques y ha lanzado operaciones terrestres en el sur del país.
Con información de AFP y BBC Mundo.