AFP · 24 de abril de 2023
El presidente de Kenia, William Ruto, prometió este lunes tomar medidas contundentes contra movimientos religiosos “turbios”, después de que la policía encontró 73 cadáveres de personas sospechosas de pertenecer a una secta que instaba a sus seguidores a ayunar para “conocer a Jesús”.
El balance de muertos por hambre aumentó a 73, informaron este lunes a AFP fuentes de policía, cuando seguían descubriéndose más cuerpos en fosas comunes en un bosque cerca de la costa.
“Hemos encontrado 73 cuerpos en el bosque hasta esta noche” y la búsqueda de nuevos cuerpos “seguirá mañana”, indicó un policía implicado en la investigación. El anterior balance de muertos era de 58.
El 14 de abril, las autoridades encontraron los restos de cuatro adeptos de la Iglesia Internacional de la Buena Nueva (Good News International Church), dirigida por Makenzie Nthenge, quien habría instado a sus seguidores a ayunar para “conocer a Jesús”.
Ese día, otras 11 personas habían sido rescatadas y hospitalizadas. Pero los macabros hallazgos siguieron en ese bosque, situado cerca de la ciudad costera de Malindi.
Acusado de haber empujado a sus seguidores a morir de hambre en el este de Kenia, Paul Mackenzie Nthenge es un taxista que se convirtió a “pastor” en 2003, y cuya predicación extrema le ha valido dos arrestos, desde 2017.
Se encuentra en el centro de lo que este país de África oriental llama la “Masacre del Bosque de Shakahola”, llamada así por el nombre del bosque donde fueron encontradas decenas de cuerpos, al parecer miembros de la Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas, y que él fundó en 2003.
La policía había presentado al líder de esta “Iglesia” como Makenzie Nthenge, en un informe del 14 de abril, cuando las fuerzas del orden local intervinieron después de recibir informes acerca de “ciudadanos ignorantes muertos de hambre con el pretexto de conocer a Jesús después de haber pasado por un lavado de cerebro”.
Mackenzie Nthenge sabía que lo buscaban y se entregó a la policía la noche del 14 de abril.
En los documentos judiciales consultados por AFP, su nombre es Paul Mackenzie Nthenge, pero en el sitio internet de su organización, se indica que esta fue “creada el 17 de agosto de 2003 por el servidor de Dios PN Mackenzie”.
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“La misión de este ministerio es nutrir a los fieles de manera holística en todas las áreas de la espiritualidad cristiana mientras nos preparamos para la segunda venida de Jesucristo a través de la enseñanza y la evangelización”, se lee.
Paul Mackenzie Nthenge difundía un programa titulado “Mensaje de los últimos tiempos” que evocaba “enseñanzas, prédicas y profecías sobre el final de los tiempos, comúnmente llamados escatología”.
También lanzó un canal de YouTube en 2017, donde se pueden encontrar videos de sus sermones en su iglesia en Malindi, donde advertía enfáticamente a sus fieles sobre las prácticas “demoniacas” como usar pelucas y efectuar transacciones digitales sin dinero en efectivo.
Este año, fue arrestado por primera vez por “radicalización”, por haber promovido la no escolarización de los niños, afirmando que la educación no estaba reconocida por la Biblia.
Afirma haber cerrado su iglesia dos años después para establecerse en el pueblo forestal de Shakahola. “Tuve la revelación de que había llegado el momento de parar”, declaró el 25 de marzo al diario The Nation. “Sólo rezo conmigo mismo y con aquellos que han elegido creer”, aseguró.
Unos días antes, había sido arrestado de nuevo “tras ser vinculado con la muerte de dos niños que se presume que murieron de hambre por instrucciones de este criminal”, dijo el lunes Japhet Koome. Según el jefe de policía de Kenia, había recomendado a sus seguidores “ayunar hasta la muerte para encontrarse con su creador”.
Había sido liberado gracias a una caución de 100.000 chelines kenianos (unos 670 euros). En su entrevista con The Nation, decía estar “conmocionado por las acusaciones en su contra”.
Esto sucedió algunas semanas antes de que la policía encontrara a las primeras víctimas en el bosque de Shakahola: 15 de sus adeptos, muchos de ellos debilitados y demacrados. Cuatro murieron durante su traslado al hospital.