AFP · 22 de mayo de 2025
Un grupo de migrantes, incluidos un mexicano y dos cubanos, que Estados Unidos intentó expulsar a Sudán del Sur se encuentran en Yibuti, en el Cuerno de África, debido a un fallo judicial, lamentó este jueves el presidente Donald Trump, que los llama “monstruos”.
El gobierno estadounidense aseguró que envió a Sudán del Sur, un país en guerra y blanco de una advertencia de viaje del Departamento de Estado, a ocho migrantes condenados por delitos violentos ya que sus países de origen se negaron a acogerlos.
Entre ellos figuran el mexicano Jesús Muñoz Gutiérrez, sentenciado a cadena perpetua por asesinato, dos birmanos, un vietnamita, un laosiano y un sursudanés, informó el Departamento de Seguridad Interior.
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También los dos cubanos Enrique Arias Hierro, acusado entre otras cosas de homicidio y robo a mano armada, y José Manuel Rodríguez Quiñones, condenado por intento de asesinato y tráfico de cocaína, detalló.
El juez federal Brian Murphy de Boston concluyó que esta expulsión viola una de sus decisiones anteriores porque no se les da tiempo para defender sus casos.
En su red Truth Social, Trump despotricó contra el juez, uno entre otros en considerar que su drástica política migratoria es contraria a la ley.
Un juez “ordenó que ocho de los criminales más violentos del planeta acorten su viaje a Sudán del Sur y permanezcan en Yibuti”, escribió a pesar de que el magistrado no cita a estos países en su dictamen.
“No permitirá que estos monstruos lleguen a su destino final”, añadió el magnate republicano.
“Los jueces están completamente fuera de control, están perjudicando a nuestro país (…). ¡Y esto debe cambiar de inmediato!”, dijo, y se encomendó a la Corte Suprema, de mayoría conservadora, para que “ponga fin al atolladero causado por la izquierda radical”.
Para ser deportados a un tercer país los migrantes tenían que haber sido avisados y contar con un plazo “mínimo de diez días” para apelar como dicta la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, afirmó el magistrado de Boston.
El juez ordenó que seis de los migrantes puedan invocar, con la ayuda de un abogado, su “miedo” a ser torturados o maltratados en el país tercero.
Si el Departamento de Seguridad Interior considera que este miedo es infundado debe concederles de todos modos al menos 15 días para que puedan solicitar una revisión, agregó.
El juez deja a discreción del gobierno que los traigan de vuelta para llevar a cabo este proceso o bien que se desarrolle en el lugar donde se encuentran bajo supervisión de agentes del Departamento de Seguridad Interior.
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Trump se queja de haberse visto obligado a dejar “a un gran número” de agentes del Servicio Federal de Inmigración (ICE) en Yibuti, un país africano que limita con Eritrea, Somalia y Etiopía, para custodiar a los migrantes expulsados.
