Redacción Animal Político · 1 de febrero de 2026
Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años detenido en Mineápolis por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), regresó a su hogar tras ser liberado el sábado, informó un legislador estadounidense.
“Liam ya está en casa, con su gorro y su mochila”, escribió en X Joaquín Castro, representante demócrata de Texas, junto a una fotografía del niño que rápidamente se volvió viral.
El 20 de enero, Liam y su padre, Adrián Conejo Arias, fueron detenidos durante una redada migratoria en las calles de Mineápolis. La operación, ejecutada por agentes federales, tenía como objetivo la detención y expulsión de personas con estatus migratorio irregular.
La imagen del niño asustado, con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila, mientras un agente lo sujetaba, generó un intenso debate sobre los métodos del ICE, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el reciente asesinato de dos manifestantes a manos del mismo cuerpo federal.

Padre e hijo permanecieron 12 días en un centro de detención para familias migrantes en Texas, a unos 1,800 kilómetros de Mineápolis, mientras se tramitaba un procedimiento de asilo que ya estaba en curso.
El pasado 27 de enero, el juez federal Samuel Frederick Biery, de Texas, ordenó su liberación y suspendió cualquier intento de expulsión o traslado mientras se resuelve el caso judicial.
En su fallo, el magistrado criticó la política de cuotas diarias de expulsiones del gobierno, señalando que su implementación “mal concebida y mal ejecutada” ha causado trauma a los niños. También subrayó que dichas prácticas parecían ignorar principios fundamentales de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

La detención de Liam Conjo ha estado rodeada de relatos contradictorios. Mientras autoridades federales alegan que el padre huyó y dejó al niño solo, personal escolar sostiene que el menor fue usado como “carnada” para obligar a salir a su familia, incluyendo a su madre embarazada. La familia ha señalado que su migración se debió a la inseguridad, la falta de empleo y el alto costo de vida en Ecuador.
Tras la decisión judicial, el legislador Joaquín Castro acompañó al niño y a su padre de regreso a Mineápolis, asegurando que no se detendrán “hasta que todas las familias, todos los niños, estén de vuelta en sus hogares”.
Con información de AFP.