AFP · 19 de marzo de 2024
En menos de 24 horas, la Ley SB4 de Texas fue bloqueada por segunda ocasión, esta vez por la corte de apelaciones del quinto distrito en Nueva Orleans, Estados Unidos.
Esto significa que los migrantes no podrán ser detenidos ni deportados por parte de cualquier cuerpo de la policía hasta una nueva indicación.
Será este 20 de marzo cuando la Corte escuchará y discutirá los argumentos sobre esta ley y determinará la constitucionalidad de la misma.
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La legislación había sido habilitada para entrar en vigor este 19 de marzo. Un día después de haber sido bloqueada por tiempo indefinido por uno de sus magistrados, el máximo tribunal estadounidense, de mayoría conservadora, dejó sin efecto esa decisión.
De esta manera, la ley SB4 comenzó a regir mientras se desarrollaba una batalla legal en tribunales inferiores.
Tras la decisión de la Corte, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ya había rechazado la medida bajo el argumento de que se trata de una legislación discriminatoria
“El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), reprueba la entrada en vigor de la ley SB4 en Texas, que pretende detener el flujo de personas migrantes mediante su criminalización, fomentando la separación de familias, discriminación y perfilamiento racial que atentan contra los derechos humanos de la comunidad migrante”, dio a conocer mediante un comunicado.
Incluso aseguró que no aceptaría repatriaciones de ciudadanos provenientes de Texas.
“México no aceptará, bajo ninguna circunstancia, repatriaciones por parte del estado de Texas”.
Hasta el momento, el gobierno liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador no se ha pronunciado por el nuevo bloqueo.

La norma, que ha quedado nuevamente bloqueada, permite a la policía y fuerzas de seguridad pública de Texas arrestar a personas en el estado que no puedan comprobar que cruzaron la frontera legalmente.
Estos pueden ser llevados a la justicia estatal, donde podrían aplicarles penas de hasta 20 años de cárcel o ser expulsados a México, sin considerar si este país puede aceptarlos.
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La administración del presidente demócrata Joe Biden se ha opuesto firmemente a esta norma, argumentando que es el gobierno federal el que tiene autoridad sobre asuntos de inmigración, y no los estados de forma individual.
La ley, aprobada por el Senado de Texas y promulgada por el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, debía entrar en vigencia a inicios de marzo pero fue bloqueada inicialmente por un juez federal de distrito, quien aseguraba que esta norma “entra en conflicto con disposiciones clave de la ley federal de inmigración”.
Un tribunal de apelaciones dijo luego que la SB4 podría entrar en vigor a menos que la Corte Suprema dictamine lo contrario. Fue entonces que el juez supremo Samuel Alito bloqueó su entrada en vigencia.
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Sin embargo, el tribunal en pleno, que tiene una mayoría conservadora de 6-3, levantó esa orden el martes, mientras se escuchan más argumentos sobre esta norma en la corte de apelaciones.
Los tres jueces liberales del tribunal discreparon. “Hoy, la Corte invita a más caos y crisis en la aplicación de la ley de inmigración”, escribió la jueza Sonia Sotomayor.
“Texas aprobó una ley que regula directamente la entrada y expulsión de no ciudadanos e instruye explícitamente a sus tribunales estatales a ignorar cualquier procedimiento federal de inmigración en curso”, dijo la magistrada.

Los republicanos culpan a Biden por el reciente flujo récord de inmigrantes hacia Estados Unidos, mientras que la Casa Blanca acusa a los republicanos de sabotear deliberadamente un intento bipartidista de encontrar una solución.
El gobernador Abbott, aliado del candidato presidencial republicano Donald Trump, ha denunciado una “invasión” por la frontera sur, con México.
De no mediar sorpresas, Trump y Biden se deben enfrentar en noviembre en las elecciones presidenciales y el tema migratorio es clave para obtener el apoyo popular.