AFP · 14 de diciembre de 2025
José Antonio Kast, el candidato más de ultraderecha desde el fin de la dictadura militar hace 35 años, arrasó en la segunda vuelta de este domingo para convertirse en el próximo presidente de Chile.
Las bocinas de celebración de los votantes de Kast sonaron en el centro de Santiago, frente a su cuartel electoral y en varios puntos del país, constató la AFP. El servicio electoral lo confirmó como presidente electo tras un rapidísimo conteo.
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Kast, un abogado ultraconservador de 59 años, se impuso con un 58 % frente a la comunista moderada Jeannette Jara, que representaba a una coalición de izquierdas y consiguió el 41 %.
José Antonio Kast, devoto católico y padre de nueve hijos, prometió deportar a casi 340 mil migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.
“Estamos contentos, porque hace rato que venimos buscando una mejora. El país venía en decadencia. Tenemos confianza que con este candidato las cosas van a mejorar”, dijo Ricardo Neves, estudiante de Construcción Civil de 31 años, que festejaba frente al comando central de Kast.
La rival de Kast es una abogada de 51 años que fue ministra de Trabajo del gobierno de Gabriel Boric y redujo la jornada laboral a 40 horas. Prometía subir el sueldo mínimo y continuar el alza de las pensiones. El ultraderechista garantizó un gobierno de unidad.
“Quien gane (…) va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”, dijo a periodistas luego de votar en Paine, a 40 kilómetros de Santiago.
“Ya estábamos bien cansados a nivel país del desgaste económico (…) Se extrañaba la derecha“, sostuvo por su lado Maribel Saavedra, una votante de Kast de 42 años que abrió un champán frente a su centro de campaña. Dijo esperar que Kast “refuerce el país con trabajo” y “regularice el tema inmigratorio”.

Kast cree que Chile “se cae a pedazos”. Este fue su tercer intento de llegar a la presidencia, ahora como candidato del Partido Republicano que fundó hace cinco años, porque la derecha tradicional le parecía muy blanda.
En sus actos públicos, detrás de un vidrio blindado en uno de los países más seguros de la región, este exdiputado presentó a Chile casi como un Estado fallido dominado por el narco, y que se aleja del “milagro económico”.
Un 63 % de los chilenos afirman que el crimen y la violencia son su mayor preocupación, seguidos por el bajo crecimiento económico, según un sondeo Ipsos de octubre. Sin embargo, la percepción del miedo en Chile es mucho mayor de lo que indican las cifras reales de criminalidad.
Los homicidios se duplicaron en la última década, aunque están a la baja hace dos años. No obstante, hay un alza de delitos como el secuestro y la extorsión, tras la irrupción de bandas venezolanas, colombianas y peruanas, como el Tren de Aragua.
El gobierno del izquierdista Boric, un exlíder estudiantil que llegó al poder tras las masivas protestas de 2019, fracasó en reformar la Constitución de Pinochet y eso “le quitó todo el piso político”, estimó Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile.
Kast apoyó a la dictadura militar y asegura que, si estuviera vivo, Pinochet votaría por él. Pero en esta última campaña evitó hablar de este tema y de otros que puedan restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.
Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler.
Kast afirma, por el contrario, que su padre fue un conscripto forzado en el Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.
En la primera ronda electoral, hace un mes, tanto Jara como Kast obtuvieron un cuarto de los votos, con una ligera ventaja para la izquierdista. Pero los votos de derecha sumaron un 70 %, y propulsaron a Kast al Palacio Presidencial de La Moneda.
Desde 2010 la derecha y la izquierda se alternan en el poder en Chile en cada elección presidencial. El voto es obligatorio en estas presidenciales por la primera vez en más de una década.
Si Kast gana “no hay que pensar que tiene un mandato superfuerte para hacer lo que quiere”, porque mucha gente lo vota por temor a Jara, estimó el analista Robert Funk.