AFP · 17 de marzo de 2026
El director del Centro Nacional de Contraterrorismo estadounidense dimitió este martes en protesta por la guerra contra Irán, iniciada a su juicio por la “presión” de Israel y una “campaña de desinformación”.
Joseph Kent, exmiembro de las fuerzas especiales, es el primer alto funcionario del gobierno de Donald Trump que renuncia por su desacuerdo con la guerra.
“No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán”, afirmó el alto funcionario en su carta de renuncia dirigida al presidente Trump que compartió en la red X.

“Irán no representaba una amenaza inminente contra nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra a causa de la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, añadió la misiva.
Kent sostuvo que, durante su primer mandato, Trump “entendió mejor que cualquier otro presidente reciente cómo aplicar poder militar sin arrastrarnos a guerras inacabables”.
“Hasta junio de 2025, usted entendió que las guerras en Medio Oriente eran una trampa que robó a Estados Unidos las preciadas vidas de nuestros patriotas”, añade.

El alto funcionario explicó que “al inicio de esta administración, altos responsables israelíes y miembros influyentes de medios de comunicación estadounidenses desplegaron una campaña de desinformación” para hacer creer que “Irán era una amenaza inminente”.
“Eso era una mentira y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra contra Irak“, añade.
“No podemos repetir el mismo error”, explica Kent, que pide a Trump que “reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán”.
Tras la renuncia del director del Centro Nacional de Contraterrorismo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que era “algo bueno” que Joseph Kent haya renunciado, pues era “muy débil en materia de seguridad”.
“Siempre pensé que era débil en materia de seguridad, muy débil”, dijo el presidente a periodistas en el Despacho Oval. “Me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido”, dijo.

Por su parte, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que la carta de Kent “contiene muchas afirmaciones falsas” y se refirió en particular al señalamiento de que Irán no representa una amenaza para el país norteamericano.
“Como el presidente Trump ha declarado clara y explícitamente, tenía pruebas sólidas e irrefutables de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos. Esta evidencia se recopiló de numerosas fuentes y factores”, defendió Leavitt.
Además, destacó que el mandatario “jamás tomaría la decisión de desplegar recursos militares contra un adversario extranjero sin tener en cuenta las circunstancias”.
Respecto a la influencia israelí, la portavoz de la Casa Blanca calificó la acusación como “absurda”, “insultante y ridícula”.
“El presidente Trump ha sido extraordinariamente coherente y ha afirmado durante décadas que Irán jamás podrá poseer un arma nuclear”, escribió en su cuenta de X.
En junio de 2025, Trump ordenó el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes, una operación que contó con la colaboración de Israel y que provocó una escalada militar con Irán que duró doce días.
El presidente estadounidense aseguró en esa ocasión que las capacidades nucleares iraníes habían sido “aniquiladas”, e invitó al régimen de Teherán a negociar, lo que no desembocó en una solución pacífica.

El mandatario republicano ordenó una nueva oleada de ataques, de nuevo en coordinación con el gobierno de Benjamin Netanyahu, el 28 de febrero. La actual campaña ha provocado ataques iraníes contra buena parte de los vecinos en la región y el bloqueo casi total del estratégico estrecho de Ormuz.
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Internamente, la guerra con Irán ha provocado un cisma en el movimiento estadounidense MAGA (Make America Great Again) que llevó a Trump de nuevo al poder en las elecciones de 2024.
Algunos políticos y comentaristas conservadores consideran que Trump ha violado sus promesas de no abrir nuevos frentes bélicos.