AFP · 8 de julio de 2025
Cientos de rescatistas continuaban el martes la búsqueda de personas arrastradas por las inundaciones repentinas en Texas que causaron la muerte de 109 personas, informaron las autoridades, en medio de la amenaza de más lluvias torrenciales.
El el gobernador Greg Abbott también dijo que se hay 161 personas desaparecidas “Solo en el área del condado de Kerr, hay 161 personas que se sabe que están desaparecidas”.
“Es muy probable que se añadan más nombres a esa lista”, consideró, al precisar que la cifra se basa en las personas cuyos amigos, familiares y vecinos han perdido su rastro.
El condado de Kerr, situado en una región del centro de Texas conocida como el “Callejón de las inundaciones repentinas”, ha sido el más afectado, con al menos 94 fallecidos.
Entre ellos se cuentan al menos 27 niñas y guías que se alojaban en un campamento de verano junto al río Guadalupe durante el fin de semana festivo del 4 de julio, día de la Independencia estadounidense.
Su desaparición tras la subida repentina del agua había generado una intensa búsqueda.
“Hasta el momento, cinco campistas de Camp Mystic y una guía siguen desaparecidos”, añadió el sheriff Larry Leitha.
Según Abbot, hasta el martes por la tarde seguían desaparecidos cinco campistas y un monitor, así como otro menor no relacionado con el campamento.
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Los meteorólogos han advertido sobre más inundaciones debido a las lluvias que caen sobre terrenos saturados, lo que complica las labores de rescate con helicópteros, barcos y perros. Se espera que el número de víctimas siga aumentando.
“Texas está de luto en este momento; el dolor, la conmoción por lo ocurrido en estos últimos días ha destrozado el corazón de nuestro estado”, declaró el senador por ese estado Ted Cruz. “Las niñas que se perdieron en Camp Mystic son la pesadilla de cualquier padre”.
Los campamentos son una tradición muy querida durante las largas vacaciones de verano en Estados Unidos, donde los niños suelen alojarse en bosques, parques y otras zonas rurales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, planea visitar Texas el viernes, informó la Casa Blanca, al tiempo que criticó duramente a quienes afirman que sus recortes a las agencias meteorológicas debilitaron los sistemas de alerta.
“Culpar al presidente Trump por estas inundaciones es una mentira depravada, y no sirve de nada en estos tiempos de duelo nacional”, declaró el lunes la portavoz de Trump, Karoline Leavitt.
Indicó que el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), que según el diario The New York Times, tenía varias tareas clave en Texas sin cubrir antes de las inundaciones, emitió “pronósticos y advertencias oportunos y precisos”.
En tanto, el republicano describió las inundaciones repentinas como una “catástrofe no vista en 100 años” que “nadie esperaba”.
El presidente estadounidense, quien previamente había dicho que la ayuda en caso de desastre debería gestionarse a nivel estatal, firmó el domingo una declaración de catástrofe grave que permite liberar recursos federales para Texas.
En la localidad de Hunt, epicentro del desastre, un equipo de la AFP vio a los rescatistas revisando montañas de escombros con helicópteros sobrevolando.
Javier Torres, de 24 años, excavaba en el lodo buscando el cuerpo de su abuela, luego de haber localizado los restos de su abuelo. También descubrió los cadáveres de dos niños, aparentemente arrastrados por el río.
Las autoridades advirtieron de más lluvias intensas en la zona que podrían afectar a las labores de búsqueda, aunque Baker afirmó que “no impedirán” los esfuerzos.
Helicópteros y embarcaciones participaban en la búsqueda de los desaparecidos.
Camp Mystic es un campamento cristiano exclusivo para niñas donde se alojaban unas 750 personas cuando se produjeron las inundaciones.
Las aguas desbordadas por la lluvia alcanzaron las copas de los árboles y los techos de las cabañas mientras las menores dormían la noche del jueves al viernes, arrastrando a algunas de ellas y dejando una escena de devastación.
Mantas, osos de peluche y otras pertenencias se podían ver cubiertas de barro. Las ventanas de las casetas quedaron destrozadas, aparentemente por la fuerza del agua.
Voluntarios de otras partes del estado se congregaron en Kerr para colaborar en las labores, algunos motivados por vínculos personales con las víctimas.
“Estamos ayudando a los padres de dos menores desaparecidos”, dijo a la AFP Louis Deppe, de 62 años. “El último mensaje que recibieron fue ‘Nos está arrastrando el agua’ y el teléfono se quedó sin batería”.
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Las inundaciones repentinas, que ocurren cuando el suelo no puede absorber las lluvias torrenciales, no son inusuales en esta región del sur y centro de Texas, conocida coloquialmente como el “callejón de las inundaciones repentinas”.
El cambio climático provocado por el ser humano ha provocado que fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, sequías y olas de calor sean más frecuentes e intensos en los últimos años.

El cambio climático provocado por el ser humano ha provocado que fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, sequías y olas de calor sean más frecuentes e intensos en los últimos años.
Shel Winkley, experto en meteorología del grupo de investigación Climate Central, atribuyó la magnitud del desastre a la geografía, los remanentes de la tormenta tropical Beryl y una sequía excepcional, por la cual el suelo absorbe menos lluvia.
“Esta parte de Texas, al menos en la inundación del condado de Kerr específicamente, estaba en una sequía extrema o excepcional. Así que esas son las peores condiciones de sequía que se pueden tener”, dijo Winkley a los periodistas.
El director de comunicación de Climate Central, Tom Di Liberto, afirmó que la escasez de personal en el Servicio Meteorológico Nacional contribuyó al desastre.
“Lo que sucede, y esto es compartido no solo en Texas sino en las oficinas de pronóstico del tiempo de todo el país, es que las personas con más experiencia en hacer frente a estos (eventos) extremos, pero también en comunicarlos, se han ido de muchos lugares, por lo que no necesariamente se puede reemplazar esa experiencia”, dijo.