AFP · 23 de enero de 2026
La detención de un niño de cinco años durante una redada contra migrantes en Mineápolis hizo estallar la indignación en esta ciudad, donde el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió las acciones de los uniformados.
Miles de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están desplegados en Mineápolis como parte de la campaña del presidente Donald Trump contra la migración.
Liam Conejo Ramos, de cinco años, y su padre Adrian Conejo Arias, de nacionalidad ecuatoriana, fueron detenidos cuando llegaban a su residencia, informó Zena Stenvik, superintendenta de escuelas públicas de Columbia Heights, donde el menor cursaba el preescolar.
El niño luego fue utilizado por los agentes del ICE como “carnada” para tocar la puerta de su casa y lograr que salieran las personas en su interior, añadió Stenvik.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó el jueves que el niño se encuentra entre los detenidos, pero explicó que los agentes buscaron protegerlo después de que su padre “huyó” de una redada.
“¿Qué se supone que deben hacer? ¿Se supone que deberían dejar que un niño de cinco años se muera de frío?”, cuestionó.
Bajo el lema “no trabajo, no escuela, no compras”, circularon en las redes sociales convocatorias a una jornada de protestas contra el ICE y se prevé una marcha a primera hora de la tarde en el centro de Mineápolis.
Más tarde habrá una concentración en el pabellón donde juega el equipo de la NBA, con capacidad para 20.000 personas.
Los medios locales anticiparon el cierre de “cientos” de comercios, restaurantes e instituciones culturales en protesta por la operación de gran envergadura que el ICE realiza desde hace varias semanas en el estado de Minnesota.
Según el abogado Marc Prokosch, que asiste a la familia, el niño y su padre cumplieron con los pasos legales al solicitar asilo en Mineápolis, una ciudad santuario en la que la policía no coopera con las redadas migratorias federales.
Vance afirmó que “la falta de cooperación” obstaculiza los esfuerzos de ICE y aumenta las tensiones.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó el viernes su asombro ante los “abusos rutinarios” de las autoridades estadounidenses contra migrantes y refugiados, e instó a “poner fin a prácticas que están rompiendo familias”.
“Estoy estupefacto por los abusos ahora rutinarios contra migrantes y refugiados, y la denigración” que sufren, dijo en un comunicado.
Pese a la explicación del vicepresidente, varios políticos del partido demócrata fustigaron la acción. El congresista Joaquín Castro rechazó las declaraciones de Vance y calificó a las autoridades de Seguridad Nacional de “mentirosos compulsivos”.
Agregó que su equipo no logró localizar al menor, quien según informes, fue trasladado junto con su padre a un centro de detención en San Antonio, Texas.
La exvicepresidenta Kamala Harris también rechazó la captura del menor: “Liam Ramos es solo un pequeñito. Debería estar en casa con su familia, no siendo usado como carnada por el ICE y retenido en un centro de detención en Texas”, escribió en X.
Harris publicó la foto del niño donde aparece con un gorro azul de conejo mientras alguien parece tenerlo tomado por su mochila escolar.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, reprochó que el gobierno federal de Donald Trump trata a los niños “como criminales”.

Mineápolis es escenario de protestas cada vez más tensas desde que una mujer, identificada como Renee Nicole Good de 37 años, murió a manos del ICE el 7 de enero durante una redada antiinmigrantes.
El agente que disparó, Jonathan Ross, no ha sido suspendido ni acusado de ningún delito. Trump y sus funcionarios defendieron rápidamente sus acciones como legítima defensa.
En tanto, el estado de Minnesota, en el norte de Estados Unidos, demandó al gobierno del republicano por sus operativos contra la migración, tras la muerte de la manifestante que fue baleada por un agente de migración.

El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, anunció la demanda y dijo que el aumento de agentes de migración por parte del Departamento de Seguridad Nacional en los últimos días ha hecho al estado “menos seguro”.
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“Miles de agentes del Estado, del gobierno federal, mal capacitados, agresivos y armados, han llegado a nuestras comunidades”, dijo Ellison en una rueda de prensa el pasado 12 de enero.