AFP · 24 de marzo de 2026
El primer barco de una flotilla que transporta suministros médicos, alimentos y paneles solares llegó a Cuba el martes para ayudar a la isla mientras un bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos agrava su crisis energética.
El barco camaronero “Maguro” atracó en La Habana con tres días de retraso, tras luchar contra fuertes vientos y corrientes durante su travesía desde México.
Al entrar al canal de la Bahía de La Habana, en un marco de fortalezas coloniales, los activistas subieron al techo de la embarcación, rebautizada simbólicamente como “Granma 2.0” en homenaje al yate utilizado por Fidel Castro (1926-2016) para transportar a la isla a la tropa con la que inició su revolución en 1956.
Sostenían una pancarta en la que se leía: “Let Cuba live” (Dejen vivir a Cuba), mientras otros, que los esperaban en el muelle, coreaban “¡Cuba sí! ¡Bloqueo no!”.
Los primeros cargamentos del convoy internacional “Nuestra América”, del que forma parte la flotilla, llegaron la semana pasada en avión desde Europa, América Latina y Estados Unidos. En total, trasladarán unas 50 toneladas de ayuda.

Se espera que otros dos barcos lleguen próximamente.
Según los activistas, esa ayuda busca aliviar la situación de los cubanos tras el bloqueo petrolero de facto que la administración de Donald Trump impuso en enero a la isla.
El organizador del convoy, David Adler, dijo a la AFP que la misión trae ayuda directamente al pueblo cubano y muestra al mundo “el costo humano del asedio de Trump contra Cuba”.
“Demostró que la solidaridad internacional puede triunfar sobre el aislamiento forzado”, afirmó Adler, un ciudadano estadounidense que es coordinador del grupo global de izquierda Progressive International.
Cuba ha sufrido siete apagones nacionales desde finales de 2024 -dos de ellos en la última semana- debido al envejecimiento de sus centrales termoeléctricas y la escasez de petróleo.
La situación del país se agravó después de la brusca suspensión en enero del suministro de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor de crudo durante 25 años, luego de la caída de Nicolás Maduro en una intervención militar estadounidense.
Desde el 9 de enero no llega petróleo a la isla, lo que ha impactado al sector eléctrico, reducido el transporte público y generado recortes de vuelos de las aerolíneas, un golpe para el sector turístico.
El “Sea Horse”, un buque cisterna con bandera de Hong Kong que anteriormente se pensaba que transportaba diésel ruso a Cuba, terminó frente a las costas de Venezuela este martes, según el rastreador marítimo MarineTraffic.
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El “Maguro” zarpó el viernes desde México con 32 personas a bordo, entre ellas activistas de Australia, Brasil, Ecuador, Italia, México y Estados Unidos. Periodistas de la AFP viajaron en el barco.
Durante una parte de la travesía fue escoltado por un buque de la Armada de México. A bordo del “Maguro”, el activista brasileño Thiago Ávila dijo que otros países deberían ayudar a Cuba.
“No podemos permitir que el mundo y el derecho internacional sean sepultados bajo la codicia de Donald Trump“, declaró a la AFP Ávila, que fue uno de los organizadores de la flotilla que intentó llevar ayuda a Gaza en 2025, pero el bloqueo naval israelí lo impidió.
“Por eso estamos aquí, por eso la gente decidió movilizarse para esto y decidió donar”, añadió.

La también activista brasileña Lisi Proença dijo que el grupo estaba aplicando la experiencia adquirida con la flotilla de Gaza para hacer llegar ayuda a Cuba.
“Lo interesante es que ahora podemos transportar artículos mucho más grandes, como paneles solares”, dijo a la AFP.
Cuba responsabiliza a Washington de las penurias del país, principalmente debido al bloqueo de combustible y a un embargo comercial de más de seis décadas.
En Miami, bastión del anticastrismo, exiliados cubanos que atribuyen la crisis económica al gobierno comunista, afirman que el convoy brinda apoyo político a La Habana y se beneficiará más al gobierno comunista que al cubano de a pie.
“Todo esto no es más que un espectáculo político”, dijo a la AFP el expreso político cubano Luis Zúñiga.
“La crisis eléctrica en Cuba no se debe al embargo petrolero impuesto por el presidente de Estados Unidos. Se remonta a mucho antes de eso”, añadió.