AFP · 4 de octubre de 2026
Flávio Bolsonaro heredó el poderoso apellido y capital político de su padre, aunque no la mística que ayudó a Jair Bolsonaro a impulsar a la derecha brasileña. Pero este legislador de bajo perfil desafía al veterano Lula en las presidenciales.
El senador, de 45 años, era poco conocido a nivel nacional antes de que su padre, encarcelado por golpismo, lo designara candidato presidencial. Antes no había mostrado ninguna ambición de seguir sus pasos.
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Aunque hizo una campaña discreta e incluso salpicada por una investigación por sospechas de corrupción, la marca Bolsonaro le bastó para situarse en poco tiempo en empate técnico en las encuestas frente al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, reconoció en un acto en Río de Janeiro.
Dice que su padre siempre será su “brújula”, pero se describe como un Bolsonaro “más moderado”.
Su aspecto sereno no solo se diferencia del talante explosivo de Jair Bolsonaro, sino también de otros líderes derechistas que ascendieron al poder en la región, como el argentino Javier Milei.
Para muchos bolsonaristas, su condición de “hijo de” justifica su voto por él.
“A mí me gustaría tener a Jair en las urnas. No está Jair, voy con Flávio“, dijo Marco Antonio da Rosa, un estudiante de derecho de 21 años en un acto de campaña de Río.

Nacido en el estado de Río de Janeiro, Flávio es el mayor de los cinco hijos del expresidente y el que más se le parece físicamente.
Suele vestir chaqueta de traje y finas gafas, aunque para la campaña enfundó a menudo la camiseta de la selección de Brasil, como hacía su padre.
En videos en línea, derrama lágrimas al hablar de la prisión domiciliaria de su padre y protesta enfurecido por lo que considera una persecución judicial.
El ultraderechista cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras perder por escaso margen las elecciones en 2022 frente a Lula.
Abogado de profesión, Flávio Bolsonaro se convirtió en diputado estatal en Río de Janeiro a los 21 años y en senador a los 37.
En un video grabado en su casa, su esposa Fernanda, que es dentista, se atribuye el mérito de que sea más dócil que su padre y bromea: “Lo reeduqué”.
Padre de dos hijas y evangélico, cultiva una imagen de hombre devoto.
En los últimos días, tuvo que enfrentar una falsa información que apuntaba a su intención de retirar el título de patrona de Brasil a la virgen Nossa Senhora Aparecida, venerada por los católicos.

Durante la campaña, trascendió que era investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el caso de una película biográfica sobre su padre, financiada en parte por un banquero detenido por estafa.
Flávio negó inicialmente cualquier contacto con el financiero Daniel Vorcaro o haber volado en su jet privado, pero se vio obligado a admitir que ambas acusaciones eran ciertas.
También tuvo una disputa familiar con su madrastra, la exprimera dama Michelle Bolsonaro, quien publicó un video en Instagram diciendo que Flávio la había “humillado”. Michelle aceptó una disculpa de Flávio.
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Cuando era legislador en Río, Flávio fue acusado de participar en un esquema para quedarse con una parte de los salarios de sus asesores, pero el caso fue archivado.
Flávio presume de tener una buena relación con Donald Trump, aliado de su padre, tras reunirse con el republicano este año en privado en la Casa Blanca.
Elogia las políticas de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador, criticadas por defensores de derechos humanos, y promete la construcción de “muchas prisiones”.
En videos de IA, se presenta como un héroe al rescate de Brasil a bordo de un caza. En uno de ellos, su avatar dispara contra narcotraficantes en una lancha.
Asegura que, si se convierte en presidente de Brasil, no se presentará a la reelección.