AFP · 5 de febrero de 2026
El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves una ayuda humanitaria adicional de seis millones de dólares para el “pueblo cubano”, después de los tres millones que envió en enero a raíz del paso por la isla en 2025 del huracán Melissa.
La asistencia consistirá en productos básicos transportados desde Miami, en el sureste de Estados Unidos, y distribuidos con la ayuda de la Iglesia Católica y Cáritas, informó el Departamento de Estado en un comunicado.
“Este método ha demostrado ser altamente efectivo para garantizar que el fallido régimen cubano no interfiera con, o desvíe, la asistencia destinada a la población necesitada de la isla”, indica el documento.

El anuncio llega en un momento de fuertes tensiones entre Washington y La Habana, después de que el presidente Donald Trump firmara el 28 de enero una orden ejecutiva en la que amenaza con imponer aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba.
Estados Unidos ya ha cortado el suministro de petróleo venezolano a la isla tras la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas, el 3 de enero, por medio de una operación militar.
Al presentar el nuevo paquete de asistencia para los cubanos, Jeremy P. Lewin, subsecretario de Estado para Asistencia Exterior, desvinculó los recortes de envío de petróleo a Cuba de la situación que vive el país.
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“Esa idea de que un cambio a corto plazo en cierta cantidad de envíos de petróleo es el responsable de la situación humanitaria en Cuba es, sencillamente, falsa”, dijo Lewin.
Según él, el culpable es el gobierno que “no puede abastecer los estantes de comida”.
Tras el envío del primer paquete de ayuda en enero, el gobierno cubano acusó a Washington de “manipulación política”.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó este jueves la disposición de su país a dialogar con Estados Unidos “sin presiones” ni “injerencia”, pese a que Washington afirma que esas conversaciones ya empezaron.
“Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar”, pero “sin presiones” ni “injerencia”, dijo Díaz-Canel en comparecencia en cadena de radio y televisión.
Washington respondió inmediatamente: “el Gobierno cubano está en las últimas y (…) a punto de colapsar”, por lo que “deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de los Estados Unidos”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

“El presidente (Donald Trump) siempre está dispuesto a entablar conversaciones diplomáticas y creo que eso es lo que está ocurriendo con el Gobierno cubano”, añadió Leavitt en rueda de prensa en Washington.
Estados Unidos no oculta que con sus políticas busca un cambio de régimen en Cuba, gobernada por el Partido Comunista (PCC, único) y sumida en una grave crisis económica, con una inflación galopante, escasez de combustible, alimentos y medicinas, y recurrentes apagones.
Trump ha instado a La Habana a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias que no ha especificado, e insiste desde mediados de enero en que ya sostiene conversaciones con altos dirigentes cubanos y que culminarán en un acuerdo.
El gobierno de Díaz-Canel asegura que “no existe un diálogo” formal entre ambos países, y que solo mantiene con Washington un “intercambio de mensajes”.
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Para justificar su política de presión, Trump alega que Cuba, ubicada a solo 150 km de Estados Unidos, representa una “amenaza excepcional” para su país, principalmente por sus estrechas relaciones con Rusia, China e Irán, aliados de La Habana.
Por su parte, La Habana acusa a la administración estadounidense de querer “asfixiar” la economía del país, bajo un embargo que Trump reforzó como ningún otro inquilino de la Casa Blanca durante su primer mandato (2017-2021).
Desde el ataque del 3 de enero en Venezuela, con el que depuso al presidente Nicolás Maduro, principal aliado de Cuba, y tomó el control del sector petrolero venezolano, el magnate republicano ha multiplicado sus amenazas contra la isla.

Además de cortar el suministro de petróleo venezolano y el dinero de Caracas hacia la isla, Trump firmó hace una semana un decreto que contempla la imposición de aranceles a aquellos países que vendan crudo a La Habana.
También aseguró que México, que suministra petróleo a Cuba desde 2023, dejaría de hacerlo.
En su comparecencia de este jueves, Díaz-Canel admitió que las presiones de Estados Unidos han provocado “un desabastecimiento agudo de combustible” en la isla.
“No soy idealista, yo sé que vamos a vivir tiempos difíciles”, vaticinó el mandatario cubano.
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Asimismo explicó que “Cuba no está sola” frente a las amenazas de Estados Unidos, y que su gobierno anunciará próximamente “un plan de medidas, algunas de ellas “restrictivas” para poder seguir funcionando.
“No podemos explicar abiertamente todo lo que estamos haciendo”, pero “Cuba no está sola”, aseguró, en referencia a gobiernos, empresas e instituciones extranjeras que han manifestado su interés de apoyar a Cuba en medio de la crisis de combustible.
El presidente cubano también afirmó que su país continuará con el desarrollo de las energías limpias, que actualmente representan el 10% de la matriz energética de la isla, frente a un 3% en 2023.
En 2025, antes del golpe de fuerza de Donald Trump en Venezuela, el país solo pudo satisfacer la mitad de su demanda eléctrica, según datos oficiales analizados por la AFP.
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