Redacción Animal Político · 23 de junio de 2025
Estados Unidos se sumó el fin de semana a Israel en su ofensiva militar contra Irán, al atacar tres instalaciones nucleares en territorio iraní. La acción marcó una escalada en las tensiones en Medio Oriente y provocó una respuesta inmediata del gobierno de Teherán, que amenazó con atacar bases militares estadounidenses en la región y con cerrar el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
La noche del pasado 21 de junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio la orden de lanzar una operación militar contra tres instalaciones nucleares de Irán: Fordow, Natanz e Isfahán. Se trató de la mayor operación aérea de combate con bombarderos B-2 registrada por Washington, que incluyó además el uso de misiles Tomahawk disparados desde submarinos. El ataque, denominado “Operation Midnight Hammer”, implicó el empleo de bombas GBU-57A/B, diseñadas para destruir infraestructura subterránea fortificada.
El Pentágono informó que los daños fueron “extremadamente severos”, aunque señaló que la evaluación completa aún está en curso. Por su parte, la Organización de Energía Atómica de Irán confirmó los bombardeos, pero aseguró que el programa nuclear continuará. Según el organismo no se han detectado señales de contaminación radiactiva tras los ataques.
“Normalmente ese tipo de bombardeos son eficaces, pero imágenes satelitales circularon, y muestran movimientos previos alrededor del sitio de Fordo”, indicó a AFP Héloïse Fayet, especialista de la cuestión nuclear en el Instituto Francés de Relaciones internacionales (Ifri).

“Una parte de las reservas de uranio enriquecido pudo ser trasladada a otros sitios no vigilados” por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), agregó.
Tras la operación del sábado, el presidente Trump dio una conferencia en la Casa Blanca y declaró que las instalaciones atacadas fueron “completamente destruidas” y afirmó que Teherán tenía la opción de “elegir entre la paz y la tragedia”. En publicaciones posteriores en redes sociales, dejó abierta la posibilidad de un cambio de régimen, pese a que funcionarios estadounidenses habían descartado esa intención y aseguraron que no pretendían una guerra con Irán solo contra su programa nuclear.
“¿Por qué no habría un cambio de régimen?, se preguntó este domingo el presidente Donald Trump después de que Irán amenazara a sus tropas en respuesta a los bombardeos.
“No estamos en guerra contra Irán, estamos en guerra contra el programa nuclear iraní”, había declarado horas antes a ABC el vicepresidente JD Vance.
Hasta mayo de 2025, agencias de inteligencia estadounidenses sostenían que Irán no poseía armas nucleares.
Irán acusó a Estados Unidos de iniciar una guerra con “pretextos inventados”.
El Parlamento iraní aprobó al día siguiente el cierre del Estrecho de Ormuz, aunque la decisión debe ser validada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Por esta vía marítima transita alrededor del 20 % del crudo comercializado a nivel global. Una interrupción tendría consecuencias directas en los precios internacionales de petróleo y gas.
Mientras que Rusia y China, aliados de Irán, condenaron los ataques. Moscú denunció una violación del derecho internacional y expresó apoyo diplomático a Teherán.
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El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvedev, expresidente y uno de los hombres más cercanos a Vladimir Putin, dijo que hay países dispuestos a “suministrar directamente a Irán sus propias cabezas nucleares”, lo que hizo temer una escalada mayor del conflicto.

En tanto, Israel continúa con ataques a objetivos iraníes. Según el Ministerio de Salud de Irán, más de 400 personas han muerto por los bombardeos israelíes desde el inicio de su ofensiva el 13 de junio. Irán ha respondido con misiles y drones, en su mayoría interceptados por los sistemas de defensa aérea de Israel.
Tras los bombardeos de Estados Unidos contra las instalaciones nucleares iranies, la estrategia de respuesta del régimen de los ayatolás permanece indefinida. Analistas internacionales mencionan distintas posibilidades: represalias contra intereses estadounidenses, ataques indirectos a través de actores no estatales o un cierre parcial del Estrecho de Ormuz. También se considera un escenario de desescalada que conduzca al reinicio de negociaciones.
Andreas Krieg, de la universidad londinense de King’s College, calificó la acción estadounidense de “operación de alto riesgo con resultados imprevisibles”.
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“Para decir que Fordo se acabó”, Trump se basa en informaciones OSINT –Open-source intelligence, o sea fuentes abiertas en internet– dijo el experto, “mientras que los iraníes afirman que solo hubo destrucciones superficiales”.

Para Ali Vaez, del International Crisis Group, destruir Fordo “no pondrá necesariamente fin al programa nuclear iraní”.
“Estos últimos años, Irán produjo centenares de centrifugadoras avanzadas, almacenadas en lugares desconocidos”, subrayó.
Mientras cualquiera de esos escenarios suceden, los ataques provocaron una subida del precio del petróleo, de un 4 %, en la apertura de los mercados asiáticos.
Con información de AFP