AFP · 4 de noviembre de 2026
Donald Trump adoptó un tono sorprendentemente conciliador después de que la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos lo dejara en una posición debilitada. Pero es imposible saber cuánto durará.
Desde reanudar la campaña militar contra Irán hasta vetar la legislación demócrata, el volátil mandatario aún podría utilizar los poderes que le quedan para recobrar protagonismo en sus dos últimos años de mandato.
“Cada vez que Trump se ve acorralado, alza más la voz y sale a pelear”, comentó Peter Loge, director de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington.
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Trump felicitó el martes a los demócratas y afirmó que está dispuesto a trabajar con ellos. Podría tener que hacerlo, sobre todo si los republicanos se vuelcan en su contra tras una derrota que muchos de ellos atribuyen a la guerra en Irán.
Pero al mismo tiempo, Trump presume de su poder de veto sobre cualquier legislación demócrata que tenga que validar.
Diversos medios informaron que el gobierno de Trump planea utilizar órdenes ejecutivas para impulsar políticas migratorias duras, como lo hizo en los primeros 100 días de su segundo mandato.
Trump, la primera persona con una condena penal en ganar una elección presidencial, ha dicho que hará frente a cualquier investigación de los demócratas.
La política exterior es una de las áreas en las que un presidente, al final de su mandato, aún tiene amplias facultades.
Trump podría reanudar los ataques contra Irán, aunque indicó que aún busca un acuerdo para poner fin al conflicto que inició en febrero junto con Israel.
“De lo contrario, simplemente terminaré el trabajo“, declaró a Fox News.
“No creo que quiera que su legado sea el de un belicista. Quiere que su legado sea dejar a Estados Unidos más fuerte“, comentó Ryan Hass, de la Brookings Institution.
Trump también descartó especulaciones sobre una destitución del secretario de Defensa, Pete Hegseth, si se mantiene la guerra en Irán.

Trump desea ser visto como un pacificador, y podría presionar a Ucrania para que acepte algún tipo de entendimiento con Rusia. La próxima semana están previstas conversaciones trilaterales en Abu Dabi.
Pero la influencia de Trump frente a gobernantes como el chino, Xi Jinping, y el ruso, Vladimir Putin, podría verse debilitada con la derrota electoral.
El golpe electoral ocurre menos de dos semanas antes de que los tres líderes se reúnan previsiblemente en una cumbre en Shenzhen, China.
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Trump, un magnate de la construcción, podría también alejarse de la confrontación para centrarse en su tema favorito: dejar un legado físico en Washington.
En su discurso final antes de la votación, Trump apenas habló de política y, en su lugar, se centró en la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln y otros planes para embellecer la capital.
Su proyecto estrella es el gigantesco salón de fiestas valorado en 400 millones de dólares que está construyendo en la Casa Blanca, y que espera terminar a finales de 2028, antes de dejar el cargo.