AFP · 21 de octubre de 2024
El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, se presentó el domingo en un restaurante de comida rápida McDonald’s de Pensilvania, interpretando el papel de un empleado, en una operación destinada a denunciar lo que calificó como una mentira de Kamala Harris, su rival en las elecciones.
Trump protegió su camisa blanca y su corbata con un delantal. Luego de que le explicaran cómo se preparan las papas fritas, se puso manos a la obra: las frió, las saló abundantemente y las colocó en bolsitas.

Conocido por su afición a las hamburguesas y la comida rápida, el septuagenario político se dirigió entonces al mostrador. “Regalo de Trump”, le dijo a una familia que esperaba ser atendida en un restaurante de Feasterville, cerca de Filadelfia.
“Con esto ya trabajé 15 minutos más que Kamala, que jamás ha trabajado aquí”, comentó al cabo de un cuarto de hora.
Kamala Harris ha afirmado que en el verano de 1983, cuando era estudiante, trabajó en un McDonald’s, alternando entre la caja, la freidora y la máquina de helados en un restaurante de Alameda, cerca de Oakland, California.
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Trump sostiene que se trata de una mentira de la candidata demócrata, aunque sin aportar pruebas de ello. Tampoco el equipo de campaña de la vicepresidenta ha probado la veracidad de la versión de Harris.
El trabajo ocasional en un restaurante de comida rápida es, de hecho, una realidad con la que millones de estadounidenses pueden identificarse.
Los dos candidatos están utilizando sus últimos días de frenética campaña en estados que pueden volcarse a uno u otro partido, y también lo hacen sus emisarios.
El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, se unió personalmente a la campaña de Trump en Pensilvania, con una serie de eventos.
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Hablando en Harrisburg, una ciudad del sureste del estado, anunció que comenzará a distribuir aleatoriamente premios en dinero -un millón de dólares por día hasta el 5 de noviembre- para electores del estado que firmen la petición de su organización de respaldar a Trump.
Harris tuvo el apoyo de estrellas de la música como Lizzo y Usher para acercarse a los votantes.
Lizzo arrancó aplausos cuando dijo que Estados Unidos está más que preparado para su primera presidenta, haciendo alusión a un verso de uno de sus éxitos: “It’s about damn time!” (¡Ya es la maldita hora!, en español).

Una de las principales estrellas de Atlanta, Usher, dijo allí a los votantes que cuenta con ellos para que la aspiración de la vicepresidenta “llegue a la meta” en Georgia.