Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita

Animal Político · 29 de agosto de 2026

Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita

Los aranceles se han convertido en una de las principales armas políticas de Donald Trump. Desde su primer mandato, que arrancó en 2017, el presidente de Estados Unidos los ha utilizado para proteger industrias, presionar a otros países y renegociar acuerdos comerciales.

Con su regreso a la Casa Blanca en 2025, la estrategia se intensificó y alcanzó a más productos y países. México, Canadá, China y otros socios han enfrentado amenazas y nuevos gravámenes en una política que ha transformado el comercio en una herramienta de presión para Washington.

¿Por qué Trump convirtió los aranceles en su arma favorita?

Para Trump, los aranceles pasaron de ser una herramienta comercial a un instrumento clave de su gobierno. Los usa para presionar a otros países, renegociar acuerdos y obtener concesiones en temas que van más allá de la economía, como lo son la migración, narcotráfico y seguridad nacional, de acuerdo con The New York Times. 

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La lógica que ha argumentado Trump es sencilla: según él, Estados Unidos ha dejado que otros países se aprovechen de su mercado, generando pérdidas de empleos e industria y déficit comerciales, por lo que al gravar productos extranjeros, se encarecen las importaciones, se protege a los fabricantes locales y se incentiva la producción dentro del país.

Además, al ser uno de los mayores mercados del mundo, la amenaza de aranceles funciona como un instrumento de negociación inmediata.

La primera guerra comercial de Trump

Durante la primera administración de Trump, esté convirtió los aranceles en pieza central de su política económica, pues en marzo de 2018 impuso 25% al acero y 10% al aluminio, afectando a numerosos socios.

Según la BBC, el principal objetivo fue China, ya que Estados Unidos gravó miles de millones en productos chinos por prácticas desleales, transferencia forzada de tecnología y robo de propiedad intelectual.

Por su parte, China respondió con represalias y se desató una guerra comercial que afectó a empresas de ambos países y desencadenó que se cayeran los mercados debido a la incertidumbre.

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En enero de 2020, Estados Unidos y China firmaron el acuerdo comercial de Fase Uno, que marcó una pausa en la guerra de aranceles iniciada en 2018. China se comprometió a incrementar sus compras de productos y servicios estadounidenses en unos 200 mil millones de dólares durante dos años, esto en sectores como agricultura, manufactura, energía y servicios financieros, además de realizar cambios en propiedad intelectual, transferencia de tecnología y apertura de mercados. 

A cambio, Estados Unidos redujo parcialmente algunos aranceles, pero mantuvo la mayor parte de los gravámenes impuestos a productos chinos.

México, Canadá y la disputa por el acero y el aluminio

En marzo de 2018 Trump aplicó los aranceles al acero y aluminio bajo el argumento de seguridad nacional. México y Canadá quedaron temporalmente exentos, condicionados a las negociaciones del nuevo tratado que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y se convirtió en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita
Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita. Foto: AFP

En junio del mismo año se levantó la exención, por lo que México y Canadá respondieron con represalias ante la tarifa impuesta a ambas naciones. La disputa terminó temporalmente en mayo de 2019, cuando los tres países eliminaron los aranceles entre sí con la llegada del acuerdo comercial.

Trump dejó la Casa Blanca en enero de 2021, pero la mayor parte de los aranceles que impuso durante su primer mandato se mantuvieron vigentes, pues el gobierno de Joe Biden decidió conservar los gravámenes a productos chinos y buena parte de los aranceles al acero y aluminio, aunque con algunas modificaciones y exclusiones temporales.

El regreso de Trump: una nueva era de aranceles

Al volver a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump intensificó la política arancelaria y el arma se afinó, pues, casi de manera inmediata, anunció tarifas de 25% a México, justificándolas por migración irregular y tráfico de fentanilo.

El 2 de abril de 2025 presentó los “aranceles recíprocos”, que consistieron en imponer 10% para casi todos los socios o incluso más para algunos socios. 

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En febrero de 2026 la Suprema Corte estadounidense invalidó buena parte de los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, aunque la administración buscó nuevas vías legales para que se concretaran.

Del acero a los autos: cómo Trump amplió su arsenal arancelario

En su segundo mandato extendió los aranceles al cobre, automóviles, autopartes, productos farmacéuticos, aeronaves, componentes de aviación e incluso contra el jitomate mexicano.

Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita
Foto: AFP

En abril de 2026 anunció aranceles de hasta 100% a fármacos patentados –con tasas del 15% para la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Liechtenstein–. También incorporó el cobre y productos derivados.

En un movimiento inesperado, en septiembre de 2025, Donald también anunció la aplicación de aranceles del 100% a las películas extranjeras, no obstante, de acuerdo con CNN, se mantiene como una propuesta estancada debido a su complejidad legal, logística y a la imposición de la industria cinematográfica. 

En julio de 2026, en un nuevo intentó por ampliar las maneras de ampliar el arsenal, el presidente de Estados Unidos aplicó medidas por trabajo forzoso que afectaron a 60 economías, entre los que se incluye a México, Canadá, India, y otros países. Los aranceles se usaron tanto sobre productos específicos como sobre relaciones comerciales completas.

Los constantes amagos contra México

Desde antes de asumir la presidencia, en noviembre de 2024, Donald Trump ya había advertido que impondría un arancel del 25% a todas las importaciones mexicanas si el gobierno de Claudia Sheinbaum no tomaba medidas contra la migración irregular y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Una vez en la Casa Blanca, en febrero de 2025, materializó la amenaza al ordenar ese gravamen del 25%, aunque lo suspendió por un mes tras una conversación telefónica con la presidenta Sheinbaum, quien a cambio desplegó 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte para reforzar el control migratorio.

En julio de 2025, Trump volvió a amagar y envió una carta a Sheinbaum en la que anunció su intención de subir el arancel al 30% a partir de agosto, argumentando que México no había hecho lo suficiente para detener el flujo de fentanilo, aunque posteriormente otorgó una prórroga de 90 días para continuar las negociaciones.

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A inicios del 2026, el presidente estadounidense siguió recurriendo a la amenaza de tarifas como herramienta de presión en asuntos que iban más allá del comercio, incluyendo el incumplimiento de las obligaciones mexicanas de entrega de agua del Río Bravo bajo el tratado de 1944, llegando incluso a plantear un arancel adicional del 5%.

No obstante, ambas naciones llegaron a un acuerdo en donde se determinó que México entregará a Texas un volumen superior a los 430 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo para el periodo 2026-2030.

El actual objetivo de Trump se llama Canadá

El actual objetivo comercial de Donald Trump se centra en Canadá, con quien Estados Unidos mantiene una disputa arancelaria que se intensificó a finales de agosto de 2026. Tras el fracaso de las negociaciones, Washington impuso el sábado aranceles del 50% sobre productos canadienses valorados en unos 20 mil millones de dólares, equivalentes al 5,5% de las exportaciones totales de Canadá hacia su vecino del sur.

Donald Trump, el presidente que convirtió los aranceles en su arma favorita
Foto: AFP

Ante ello, el primer ministro Mark Carney anunció aranceles de represalia de entre 15% y 50% sobre productos estadounidenses, que entrarán en vigor el 8 de septiembre y afectarán sectores como el acero, los productos lácteos y la electrónica, igualando el impacto económico de las medidas de Trump.

Además del paquete arancelario, Ottawa destinará 5 mil 400 millones de dólares en ayudas a las empresas y trabajadores afectados por esta nueva escalada de la guerra comercial. El ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, calificó la situación como un desafío sin precedentes al que Canadá sabrá hacer frente.

Por lo anterior, Trump elevó aún más la presión al anunciar que a partir del 1 de enero de 2027 los aranceles a todos los automóviles, camiones, autopartes y acero canadienses subirán al 50%. Actualmente los autos pagan 25% si no incorporan materiales estadounidenses, mientras que el acero ya enfrenta en general tasas del 50%.

Las actuales tensiones entre los dos países de América del Norte ocurren mientras tienen pendiente la revisión del T-MEC, acuerdo que Trump se negó a renovar en julio de este año para que su duración se extendiera hasta después del 2036