AFP · 12 de agosto de 2026
El gobierno de Colombia declaró el miércoles tres días de duelo para honrar a las víctimas del potente terremoto de magnitud 7.4 que ha dejado hasta el momento más de 200 personas fallecidas y miles de heridos.
De acuerdo con el decreto, durante ese periodo se izará la bandera nacional a media asta “en los edificios públicos del país y las embajadas y oficinas consulares de Colombia en el exterior” en “honor a todas las personas fallecidas”.
Este anuncio ocurre mientras socorristas y voluntarios trabajaban sin descanso este miércoles en busca de señales de vida entre los escombros, cuando corre el tercer día desde el temblor.

El hallazgo de Daniela Largo, de 32 años, extraída entre las ruinas con vida en la noche en medio de aplausos y vítores, insufló ánimos a la desesperada búsqueda de sobrevivientes.
“Estoy feliz porque cuando ya la habíamos buscado tanto (…) y en el momento que estábamos perdiendo las esperanzas, recibimos una llamada”, confió a la AFP Sandra Milena Pérez, madre de la mujer que pasó 35 horas atrapada bajo los escombros de un hotel de Pereira.
A casi 48 horas del sismo que causó destrucción en las principales ciudades del oeste de Colombia, equipos de emergencia trabajan con grúas, perros y maquinaria. Los voluntarios forman cadenas humanas para retirar los escombros a mano.
Los especialistas consideran que la ventana crítica para salvar vidas se cierra a las 72 horas.

“Con las manos, con guantes trabajamos en esto (…) Es triste ver que el tiempo se nos está pasando”, para encontrar gente con vida, dijo Pablo César Ruiz, voluntario en Cali.
Sobre enormes montañas de escombros, los socorristas y voluntarios alzan los puños y piden silencio para buscar. Vecinos y familiares observan expectantes en las aceras.
La madre de la mujer rescatada con vida anoche contó que un vecino de Pereira escuchó los llamados de auxilio y alertó a los rescatistas. “Estamos felices (…) porque en la casa la está esperando un hijo” de 12 años, refirió.
En Pereira y Cali, las ciudades más afectadas, las familias han dormido en los parques por el temor a nuevos terremotos. Manzanas enteras quedaron reducidas a escombros.

“Perdimos todo pero estamos vivos”, dijo en un parque de Pereira John Tabasco, un mesero de 23 años, junto a su mujer e hijo de siete meses. “Han sido momentos de miedo, pánico, psicosis”, añadió.
Lo mismo ocurre en el pueblo El Cairo, en el Valle del Cauca. “La gente no quiere entrar a las casas, la gente no quiere dormir, la gente no sabe qué hacer, porque aparte han anunciado que hay réplicas”, comentó a la AFP Adriana González, una cocinera de 40 años.
Para encarar el proceso de reconstrucción, el presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el poder hace apenas seis días, declaró situación de emergencia en la zona.
Durante una visita a Pereira el martes, De la Espriella anunció ayudas para los damnificados, entre ellos subsidios de vivienda.

En Roldanillo, una pequeña población del Valle del Cauca, Yuliana Méndez, de 43 años, observa con desconsuelo su tienda de productos cosméticos que quedó destruida.
“Nos duele porque es como empezar otra vez de cero. Pero hay que salir adelante, ¿qué más hacemos?”, dijo a la AFP.
La Unión Europea anunció el miércoles que desbloqueó dos millones de euros para ayudar a Colombia, y España destinará otro millón de euros.
El aporte de España, a través de su agencia de cooperación, servirá para financiar “tanto material de refugio como kits de agua y saneamiento”, indicó el canciller José Manuel Albares.
“También se van a enviar medicamentos, y se va a participar en el despliegue de personal sanitario a través de esta financiación”, añadió.
Estados Unidos ofreció una ayuda de 15.5 millones de dólares para atender la emergencia.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera.