AFP · 15 de abril de 2026
La Casa Blanca anunció este miércoles negociaciones para llevar a cabo un segundo ciclo de conversaciones con Irán en Pakistán, después de que Teherán amenazara con cortar el tránsito por el mar Rojo si Estados Unidos no levanta el bloqueo naval de sus puertos.
Irán reafirmó su voluntad de continuar las conversaciones en un contexto de expectación global sobre la continuación del cese al fuego que rige desde el 8 de abril, con miras a terminar una guerra que sacudió la economía mundial.
“Esas conversaciones se están llevando a cabo”, pero no hay nada oficial todavía, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien precisó que el gobierno de Estados Unidos es “optimista respecto a las perspectivas de un acuerdo”.
La vocera informó que “muy probablemente” las nuevas negociaciones se celebrarán en Pakistán, que ya acogió el primer ciclo de diálogo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, dio la bienvenida este miércoles a una delegación pakistaní encabezada por el jefe del ejército, Asim Munir, días después de unas conversaciones fallidas entre Estados Unidos e Irán en Pakistán para poner fin a la guerra en Oriente Medio el fin de semana.
La cancillería de Irán informó que mantiene contactos con Estados Unidos a través de Pakistán desde el retorno de su delegación que viajó a Islamabad para las negociaciones.
El principal escollo son las diferencias sobre el programa nuclear de Teherán, y la Cancillería de Irán reiteró este miércoles que el derecho del país a enriquecer uranio es “indiscutible” pero que el nivel de este proceso es “negociable”.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó que se propuso a Irán un “gran acuerdo”.
Trump inició la guerra argumentando que Irán se acercaba a fabricar una bomba atómica, una afirmación no respaldada por el organismo de control nuclear de la ONU. Por su parte, Teherán defiende que su programa nuclear tiene fines civiles.
Vance aseguró que Trump prometió “hacer prosperar a Irán” si este se compromete a “no tener un arma nuclear”.
Con respecto al cese al fuego, un alto funcionario estadounidense dijo que su país “no ha acordado formalmente una extensión del alto el fuego” de dos semanas con Irán, tras informes de que los negociadores se estaban acercando a lograr una prórroga de la tregua que vence en una semana
Estados Unidos intensificó este miércoles la presión sobre Irán con un bloqueo naval, pero la república islámica amenaza con obstruir las exportaciones del mar Rojo en represalia.
El ejército estadounidense afirmó el miércoles que había impedido el paso de nueve embarcaciones que zarparon de puertos iraníes durante los dos primeros días del bloqueo naval impuesto contra la república islámica.
“Nueve buques han acatado la orden de las fuerzas estadounidenses de dar media vuelta y regresar a un puerto o zona costera iraní”, declaró el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), comando responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Medio, en una publicación en X.
“Ningún buque ha logrado pasar las fuerzas estadounidenses”, afirmó el comando militar.
Sin embargo, el panorama basado en los datos de seguimiento marítimo del martes era menos claro. Al parecer, varios barcos que zarparon de puertos iraníes cruzaron el estrecho de Ormuz a pesar del bloqueo.
Este paso estratégico lleva bloqueado por las fuerzas iraníes desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero tras los ataques israeloestadounidenses contra Irán.
Irán amenazó el miércoles con bloquear el mar Rojo, al que no tiene acceso territorial.
Si Estados Unidos mantiene su bloqueo marítimo y “crea inseguridad para los buques comerciales de Irán y los petroleros”, eso significará “el preludio” de una violación del alto el fuego, en vigor desde el 8 de abril, estimó el general Ali Abdollahi Aliabadi, jefe del comando central de las fuerzas armadas iraníes.
Para aumentar la tensión, el asesor militar del líder supremo de Irán advirtió el miércoles que su país hundiría buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz si Washington decide “vigilar” esta vía marítima clave para el mercado de petróleo mundial.
“El señor Trump quiere convertirse en el policía del estrecho de Ormuz. ¿Es ese realmente su trabajo? ¿Es ese el trabajo de un ejército poderoso como el de Estados Unidos?”, dijo en la televisión estatal Mohsen Rezaei, antiguo comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, nombrado el mes pasado asesor militar por el ayatolá Mojtaba Jamenei.
“Esos barcos suyos serán hundidos por nuestros misiles (…) han creado un gran peligro para el ejército estadounidense. Sin duda pueden quedar expuestos a nuestros misiles y podemos destruirlos”, declaró Rezaei.

En el otro frente de la guerra, Washington presiona para que se ponga fin al conflicto entre Israel y el grupo proiraní libanés Hezbolá, por temor a que pueda poner en peligro el alto el fuego con Irán y una solución al conflicto.
Líbano se vio arrastrado a la guerra el 2 de marzo, cuando Hezbolá abrió un frente contra Israel.
La noche del miércoles, el presidente estadounidense Donald Trump, afirmó que líderes de Israel y Líbano hablarán el jueves.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que el primer objetivo de la negociación con Líbano es garantizar el “desmantelamiento” del movimiento islamista Hezbolá, después de que los embajadores de ambos países se reunieran el martes en Washington, en las primeras conversaciones directas de alto nivel desde 1993.
Más temprano, el portavoz del gobierno israelí, David Mencer, afirmó que se trata de una “oportunidad histórica para poner fin a décadas de dominio de Hezbolá sobre Líbano”.
Sin embargo, el vocero insistió en que “no se está negociando ningún alto el fuego” con el grupo islamista chiita.
El jefe del Estado Mayor del ejército israelí declaró que ordenó que una zona de unos 30 kilómetros desde la frontera sur del Líbano hasta el río Litani sea convertida en una “zona de exterminio” de Hezbolá, en el marco de una intensa ofensiva de sus tropas.
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Israel ocupa partes del sur del Líbano y se ha resistido a cualquier tregua en los combates con Hezbolá, argumentando que el movimiento afín a Irán sigue siendo el principal obstáculo para la paz.

Además, Netanyahu afirmó que Estados Unidos mantiene a Israel informado constantemente sobre sus contactos con Irán y que los dos países mantienen los mismos objetivos, y añadió que quieren que se retire el uranio enriquecido del país, que se elimine su capacidad de enriquecimiento y se reabra el estrecho de Ormuz.
Los precios del petróleo cerraron el miércoles prácticamente sin cambios, entre las esperanzas de una desescalada entre Washington y Teherán y las continuas interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
El precio del crudo Brent del Mar del Norte, para entrega en junio, subió apenas un 0,15%, hasta los 94,93 dólares por barril.
Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), para entrega en mayo, cerró prácticamente sin variación respecto al día anterior, a 91,29 dólares (+0,01%).
Por un lado, los operadores apuestan por la continuación de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, después de que el presidente Donald Trump afirmara el martes que podrían celebrarse nuevas conversaciones con Teherán “en los próximos dos días”.