AFP · 15 de octubre de 2026
León XIV sigue con su convalecencia de un cáncer de pulmón que sacudió su papado poco más de un año después de su elección, aunque todavía se desconoce si cambiará el rumbo de su gestión.
El martes, el líder de los mil 400 millones de católicos del mundo, de 71 años, fue sometido a una operación en el hospital Gemelli de Roma donde le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Según el Vaticano, se ha sometido a más pruebas para determinar si está libre de cáncer o si este se ha propagado y necesita tratamiento. Está previsto que el pontífice, estadounidense y peruano, pase varios días hospitalizado en el policlínico Gemelli.
Según sus médicos, Luigi Carbone y Stefano Margaritora, la radiografía de tórax muestra “una buena recuperación del pulmón operado” y la recuperación “avanza según lo previsto”.
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Una fuente del servicio de prensa de la Santa Sede indicó que el papa trabajó un poco en el hospital, donde se reunió por la tarde con Paolo Rudelli, que lo sustituye en la dirección de la sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
Asimismo, León XIV participó en una misa celebrada en una capilla improvisada en el décimo piso del hospital, donde está su habitación, agregó la fuente.
Una pancarta colgada de una de las ventanas de la clínica, que se encuentra al noroeste del Vaticano, reza: “¡Hematología saluda al papa!”
Algunas fuentes afirman que el papa está bien de ánimo, pero los expertos ya dan por sentado que este diagnóstico sacudió su papado.
En mayo de 2025, León, apasionado del tenis y asiduo al gimnasio, se convirtió en el hombre más joven elegido para dirigir la Iglesia desde Juan Pablo II, casi 40 años después.
Pero ha tenido que cancelar todas sus audiencias hasta el 20 de octubre y sus planes de viaje a corto plazo están ahora en duda, en particular la gira por Uruguay, Argentina y Perú prevista del 6 al 17 de noviembre.
Lo lógico sería que reduzca su agenda, con menos compromisos y actos públicos, al menos durante las primeras semanas.
“Creo que querrá volver a la acción lo antes posible. Creo que se esforzará al máximo“, afirmó la vaticanista estadounidense Elise Ann Allen, autora de una biografía sobre el papa.
“Pero también es muy prudente. León conoce sus limitaciones y las tendrá en cuenta”, declaró a la AFP.
El primer papa estadounidense ha logrado imprimir su estilo a la Iglesia, pronunciándose sobre algunos de los temas más acuciantes, como las guerras o la inteligencia artificial.
Además, ha demostrado no tener miedo a llamar la atención a los dirigentes mundiales ni a defenderse de los ataques del presidente estadounidense, Donald Trump.
“No vamos a verle cambiar de estilo”, afirmó Allen. “Los sustos como este te ayudan a tener las cosas claras, a darte cuenta de lo que es importante”, afirmó. “Creo que estará aún más determinado“, estima la vaticanista.
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Algunas fuentes del Vaticano creen que la enfermedad podría “cambiar sus prioridades”, lo que significaría menos viajes y más nombramientos, explicó Mikael Corre, corresponsal en el Vaticano del periódico católico francés La Croix.
León XIV aún no ha creado ningún cardenal, esos “príncipes de la Iglesia” que votarán en el cónclave para elegir a su sucesor.
Cinco responsables de dicasterios, los departamentos del Vaticano, también han alcanzado la edad de la jubilación y no han sido sustituidos.
El papa heredó una Iglesia dividida, con facciones liberales y conservadoras que se enzarzaban en disputas bajo el mandato de su predecesor argentino, Francisco.
Aunque se le ha encomendado la tarea de superar esa polarización, algunas fuentes del Vaticano creen que la enfermedad impulsará al papa a sustituir a los aliados cercanos a Francisco en los dicasterios clave por figuras más conservadoras, señaló Corre.
Otros esperan que, por el contrario, siga adelante con los esfuerzos diplomáticos, que ya han “aportado una gran estabilidad”, señaló Allen.
“Creo que esta crisis de salud ha atenuado aún más esas fricciones”, afirmó. “Ha unido a la Iglesia católica en torno al papa León de una manera muy sólida“, concluyó la vaticanista.
Desde el silencio sobre el cáncer de Juan XXIII hasta los boletines médicos detallados sobre Francisco ha transcurrido más de medio siglo, en el que la comunicación del Vaticano sobre la salud de los papas se ha ido abriendo poco a poco.
– Juan XXIII (1958-1963)
Elegido a los 76 años, el italiano Angelo Giuseppe Roncalli padecía un cáncer de estómago diagnosticado varios meses antes de su muerte, el 3 de junio de 1963. La gravedad de su estado no se hizo pública.
En pleno Concilio Vaticano II, que él mismo había convocado, el Vaticano mantuvo la incertidumbre sobre el diagnóstico exacto que los feligreses descubrieron después de su fallecimiento.
– Pablo VI (1963-1978)
Giovanni Battista Montini padecía artrosis y diversos problemas vinculados a la edad que limitaron su movilidad durante la década de 1970.
Falleció a los 80 años, el 6 de agosto de 1978, a causa de un infarto, en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, cerca de Roma. Durante su pontificado, la información médica difundida por la Santa Sede fue escasa.
– Juan Pablo I (agosto-septiembre de 1978)
Albino Luciani, elegido el 26 de agosto de 1978, falleció repentinamente 33 días después, a la edad de 65 años, lo que provocó estupor y dudas en la Iglesia católica.
El Vaticano anunció que la causa de la muerte fue un infarto, pero no se le practicó una autopsia.
Las versiones contradictorias de los primeros comunicados oficiales sobre las circunstancias de su muerte alimentaron especulaciones y teorías conspirativas.
– Juan Pablo II (1978-2005)
Con Juan Pablo II, la salud del papa se convirtió en un tema de interés mundial.
Tras el atentado del 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro, en el que resultó gravemente herido, el Vaticano informó regularmente sobre su estado, seguido hora a hora por los medios de comunicación.
Las fotos del papa polaco en una cama de hospital, con las manos y los brazos cubiertos de vendajes y con suero, dieron la vuelta al mundo.
Posteriormente, se sometió a varias operaciones, una de ellas en 1992 por un tumor benigno de colon.
El Vaticano empezó a comunicar más que antes sobre sus hospitalizaciones, pero tardó en reconocer los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pese a que ya eran visibles en la década de 1990.
En los últimos meses de su pontificado, se multiplicaron los comunicados médicos. Karol Wojtyla siguió con su agenda hasta su muerte, el 2 de abril de 2005, pese a que cada vez estaba más debilitado y le costaba hablar.
– Benedicto XVI (2005-2013)
Elegido a los 78 años, el alemán Joseph Ratzinger apenas dio detalles sobre su salud, pero el 11 de febrero de 2013 anunció su renuncia, alegando el deterioro de sus fuerzas físicas y mentales, algo inédito en siete siglos. No reveló ninguna patología concreta.
El anuncio introdujo en el debate público el tema de la aptitud física de un papa para gobernar la Iglesia y rompió el tabú de la renuncia de un pontífice.
– Francisco (2013-2025)
El argentino Jorge Mario Bergoglio, elegido a los 76 años, se había sometido en su juventud a la extirpación de parte de un pulmón.
Su pontificado se ha visto marcado por dolores en la rodilla, que le llevaron a utilizar primero un bastón y luego una silla de ruedas, así como por varias hospitalizaciones.
En julio de 2021, fue operado de colon en el hospital Gemelli de Roma y en junio de 2023 se sometió a una intervención quirúrgica por una hernia abdominal.
Estos problemas de salud alimentaron las especulaciones sobre una posible renuncia. En febrero de 2025 ingresó por una bronquitis que derivó en neumonía bilateral y estuvo hospitalizado más de cinco semanas.
El Vaticano publicó boletines médicos periódicos, en los que detallaba los tratamientos. El vestíbulo del hospital Gemelli se convirtió en una sala de prensa, donde los médicos del papa respondían en directo a las preguntas de periodistas de todo el mundo.
Francisco falleció el 21 de abril de 2025, a los 88 años, al día siguiente de su última aparición pública con motivo de la Pascua.
