AFP · 7 de abril de 2025
Canadá inició el 3 de abril un proceso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los automóviles importados, anunció el lunes la organización.
Desde el jueves pasado, los automóviles fabricados fuera de Estados Unidos están sujetos a un recargo del 25 % y gradualmente entrarán en vigor impuestos aduaneros de la misma magnitud sobre las piezas de recambio.
En respuesta, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció aranceles del 25 % sobre determinadas importaciones estadounidenses de automóviles.
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“Canadá solicitó consultas con Estados Unidos en el marco del mecanismo de solución de diferencias de la OMC sobre las medidas adoptadas por Estados Unidos por las que se impone un arancel del 25% a los vehículos y sus piezas”, anunció la OMC en su página web.

La solicitud de consultas de Canadá se distribuyó el lunes a los demás miembros de la OMC.
Constituye el punto de partida formal del procedimiento de solución de diferencias. Estas consultas dan a las partes la oportunidad de examinar la cuestión y encontrar una solución satisfactoria.
El pasado 3 de abril el gigante del sector automovilístico, Stellantis, anunció que suspendería su producción en algunas plantes de Canadá y México, luego de que el presidente de EU impusiera aranceles a los vehículos fabricados en el extranjero.
La medida de la compañía propietaria de las marcas Jeep, Ram, Chrysler, Jeep y Dodge afectará directamente a miles de trabajadores. Tan solo en Windsor, Canadá, su planta emplea alrededor de 4 mil personas.

Stellantis Group dijo que continúa “evaluando los efectos (de los aranceles estadounidenses) sobre los vehículos importados y continuará discutiendo estos cambios de política con la administración” de Trump.
“Las medidas inmediatas a tomar incluyen detener temporalmente la producción en algunas de nuestras plantas de ensamblaje de Canadá y México, lo que afectará a varias de nuestras instalaciones de producción y estampado de motores en Estados Unidos que respaldan estas operaciones”, afirmó la compañía.
En tanto, los gigantes estadounidenses del sector automovilístico, como Ford y General Motors, han reclamado una reducción a las tarifas aduaneras por la importación de automóviles.
Todos temen que los aranceles, que supuestamente los impulsarán a producir más en Estados Unidos, los obligarán a aumentar drásticamente los precios de los vehículos, alejando a los compradores de los concesionarios.