Bad Bunny no perdió la oportunidad de tomar un ‘shot de cañita en casa de Toñita’. ¿Quién es ella?

María Fernanda Alarcón / IG @mafer_alarcon_ · 9 de febrero de 2026

Bad Bunny no perdió la oportunidad de tomar un ‘shot de cañita en casa de Toñita’. ¿Quién es ella?

Nueva York. – La cañita, conocida también como pitorro, ron caña o ron clandestino, es un licor artesanal de caña de azúcar, tradicional y de muy alto grado alcohólico, típico de Puerto Rico. Aunque históricamente ilegal, es un símbolo cultural curado con frutas, usado en el coquito y celebraciones.

Hoy en día ya se puede conseguir cañita de forma legal, aunque poco común y quienes lo hayan probado sabrán que –tal como los latinos– tiene un sabor intenso pero maravilloso. Sin embargo, hablar de cañita va más allá del sabor, trata de legado, cultura y resistencia, por eso no sorprende que Bad Bunny no pudiera perder la oportunidad de tomarse un shot de cañita en casa de Toñita durante el show de medio tiempo del Super Bowl. 

¿Pero quién es Toñita? 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien-es-ella
Retro de Maria Antonia Cay en su celebración de cumpleaños el día de la madre. La comunidad se reune cada año para celebrarla como si se tratara de su familia. Foto: María Fernanda Alarcón

En el video “NUEVAYoL” el conejo malo ya había mostrado como entre invitados bailando salsa, en una boda estilo los años 70 aparece ella: María Antonia “Toñita” Cay. En un gesto íntimo, le muestra a la novia sus anillos, mismos que usa a diario y que se han vuelto parte de su identidad. No dice una sola palabra, pero al igual que en el Super Bowl, su aparición habla por sí sola. 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien
Foto: Captura de pantalla del video original de Bad Bunny NUEVAYoL

Cay es dueña y fundadora del Caribbean Social Club o Toñitas, como lo llamamos los clientes frecuentes, el último club social latino en Williamsburg: un barrio de Brooklyn, Nueva York que durante muchos años se caracterizó por su población latina pero que gracias a la gentrificación poco a poco se ha visto desplazada. 

Lee: Trump arremete contra Bad Bunny por show del Super Bowl en el que exaltó a latinos; “es una afrenta a la grandeza de EU”, dice

“Yo pienso que Benito menciona a mami porque mami es símbolo de resistencia en los Estados Unidos, mami es símbolo de ser una mujer fuerte y dominante en esos años cuando ella creo ese espacio eso no existía, ver a una mujer frente a un negocio y resistencia de la mujer… demuestra el amor que ella le tiene a la diáspora igual que él lo demostró en el Super Bowl”, cuenta Silvia Pérez hija de Maria Antonia. 

bad-bunn-y-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien-es
María Antonia Cay y su hija Silvia Pérez junto a Bad Bunny previo al Super Bowl. Foto: Giovanni González

Durante décadas, Williamsburg fue hogar de puertorriqueños y dominicanos, principalmente. Pero la transformación llegó. Desde los años 90, el proceso de gentrificación fue avanzando sin freno. Según un estudio del NYU Furman Center, entre 1990 y 2014 el valor del alquiler en Williamsburg se disparó un 78%. 

Lee también: Bad Bunny en el Super Bowl: cómo un empacador de un humilde pueblo de Puerto Rico llegó a ser un fenómeno global

En el mismo periodo, la población blanca no hispana casi se triplicó, y la latina disminuyó más de un 30%. La llegada de artistas, galerías y proyectos inmobiliarios desplazó familias, cerró bodegas, y convirtió el barrio en un escenario de Airbnb y brunches con vista al skyline de Manhattan.

Toñita no es solo un personaje del barrio: es la historia viva de lo que fue y lo que todavía, contra todo pronóstico, sigue siendo.

bad-bunn-y-casa-de-tonita-s-bowl-lx-quien-es
La fachada de “Toñitas”, Caribbean Social Club es sencilla, no necesita de más. Foto: María Fernanda Alarcón

Cay migró de Puerto Rico a Nueva York en su adolescencia, se ganaba la vida como niñera y desde joven se involucró en los equipos locales de béisbol en Williamsburg. “Se necesitaba un espacio, teníamos un equipo de beisbol, y necesitábamos un espacio para cuando se acabaran los juegos venir a discutir después de los juegos” dice Cay. 

Y ese espacio fue su casa. 

bad-bunny-c-asa-de-tonita-s-bowl-lx-quien-es
María Antonia Cay sentada en la barra vigilando el lugar. Foto: María Fernanda Alarcón

Aunque el sueño del equipo de beisbol no pudo continuar porque, como Cay recuerda “no había muchos fondos, las cosas se pusieron caras, aumentaron los precios de los parques y de los réferis. Entonces decidimos dejar el beisbol y continuar como un Social Club”.

bad-bunny-c-asa-de-tonita-s-bowl-lx-quien
El Caribbean Social Club se caracteriza por su decoración de letreros y fotografías. Foto: Carlos Angulo

Con el tiempo, lo que comenzó como una sala de encuentro para un pequeño grupo se convirtió en un club social donde se sirve comida sin costo, se escucha salsa, se juega dominó y se habla español sin culpa.

Es de esos lugares en los que tienes que ser invitado porque una vez dentro se vuelven familia, “porque a veces que unos emigrantes van hablando con otros y dicen: ‘Allí la pasamos bien, allí estamos tranquilos’. Pues unos van trayendo los otros y si no hay comida, comemos y si nos entretenemos con el billar, hablamos con los otros y allí encontramos familia”, describe Maria Antonia. 

Podría interesarte: Bad Bunny hace historia en los Grammy 2026, se lleva Álbum del Año con un disco en español

El Caribbean Social Club lo conocen muchos, pero no cualquiera, es de los que te enteras porque un buen amigo te lo recomendó incluso si eres Bad Bunny, “la relación con Bad Bunny inicia a través de René de Calle 13 que frecuentaba el club, y a través de Rene fue que se conectó Bad Bunny a mami para un Verano Sin ti”, agrega Silvia. 

No es solo un “bar”: es un salón de memorias compartidas. No hay letrero comercial a la vista, no hay menú, no hay sistema de reservaciones. Pero sí hay arroz con habichuelas, sillas de plástico, ventiladores y fotografías de toñita y de quienes la han acompañado en las paredes. Lo que hay es comunidad, es historia y es hogar en una ciudad donde a veces los migrante nos sentimos como niños perdidos. 

“Toñita trae muchas cosas buenas, te lo digo. Trae muchas cosas buenas a la comunidad, no aquí nada más, para todos, aquí hay comida gratis siempre. Los domingos le ofrecen comida a los homeless y a los necesitados… Son muchos, pero para todos alcanza. Tiene buen corazón”, cuanta Efraín Gonzáles alias “Gato”, cliente y amigo de Maria Antonia por más de 40 años. 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx
Efraín y compañía jugando domino como cada tarde lo hace desde que se jubiló. Foto: María Fernanda Alarcón

¿Habrá algo más latino que la filosofía de mi casa es tu casa?

“Siempre ha sido mi casa, sí. Hace años que ya la tengo. Y aquí nos entretenemos, la pasamos bien. Vienen de todos los países, de todas las hablas latinas y americanas, inglesas e italianos, portugueses. Aquí viene todo el mundo, viene buscando un rinconcito”, cuenta Maria Antonia. 

bad-bunny-casa-tonita-super-bowl-lx
“Rinconcito” por el cual se entra a Toñitas. Foto: María Fernanda Alarcón

“Toñita” ha recibido múltiples ofertas para vender el edificio donde vive, y donde viven también amistades suyas desde hace más de 50 años. Sin embargo, aún con el reconocimiento popular no se libra de la narrativa antimigrante, el lugar ha sido blanco de campañas de desprestigio que incluso llegaron a corte en donde la comunidad respondió. Vecinas, músicos, artistas y migrantes latinos se plantaron para decir: Toñita se queda. No se trataba solo de proteger un negocio: se trataba de defender un lugar donde puedes existir sin pagar por ello, un espacio que valida la existencia de latinos y migrantes, un refugio frente al despojo.

“No diría que difícil, pero es trabajoso. Pero lo hacemos con mucho amor. Para mami eso es un hobby. Ella ama su espacio ama a todos los que visita espacio y igual yo ¿Verdad? Amo todo el amor que ha recibido durante todos estos años y todo el amor que sigue recibiendo de de todos”, cuenta Silvia. 

También podría interesarte: ¡Con Lady Gaga y Ricky Martin! Así fue el medio tiempo de Bad Bunny en Super Bowl 2026

Bad Bunny, la cultura y la denuncia

El álbum Nadie sabe lo que va a pasar mañana es quizá el trabajo más introspectivo, político y a la vez aclamado que Bad Bunny ha hecho por lo que no parece una sorpresa que hay sido la inspiración para su presentación en el Super Bowl. Habla del desarraigo, de la memoria, de la colonización y resistencia en Puerto Rico. Pero en NUEVAYoL, su atención se posa en la ciudad que ha sido símbolo de la migración en Estados Unidos: Nueva York. Allí, en medio del beat y el verso, aparece Toñita. 

Benito lo dijo: “De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile’ que esta es mi casa”, para quienes han sido desplazados una y otra vez, tener un lugar del cual sentirse parte siempre es una victoria y en ello Silvia coincide. 

“Cada vez que yo escucho a uno de los comensales decir ‘wow me siento en la isla’ o ‘me siento en mi país’ o ‘me siento en mi cantito de mi tierra donde quiera que sea’. Guatemala, Colombia, México, Cuando hemos tenido tantas visitas de diferentes países que creo que eso eh es súper importante ¿Verdad? Y y creo que eso es lo que lleva a a ser el Caribbean el espacio tan importante que es” cuenta. 

En un contexto en el que las redadas de inmigración están a la orden del día, en el que el discurso antimigrante se ha intensificado y en el que el escenario político promueve la gentrificación y el intervencionismo, el gesto de Bad Bunny no es casual. 

“Yo pienso que el Caribbean es importante para los latinos y los migrantes porque es un espacio de amor donde todos son aceptados ¿Verdad? Aparte de que tenemos las cervezas y los tragos requete baratos. Yo pienso que se sienten en su casa” reflexiona Silvia sobre porque la aparición de su madre en el Super Bowl es solo el resultado de lo que el Caribbean lleva muchos años siendo. 

Antes de que te vayas: “Es irónico y francamente triste”, la Casa Blanca arremete contra Bad Bunny por sus críticas a ICE en los Grammy

bad-bunny-casa-tonita-s-bowl-lx
“Los anillos, un día me inventé uno de lujo y vi que a todo el mundo le gustaba y la gente decía: “Qué bonito, qué bonito”, y eso me dio como ánimo de seguirlos usando y seguir buscando más. Y tengo muchas cantidades, tengo muchos animales y me los pongo para sentirme bien” dice Toñita. Foto: María Fernanda Alarcón

Bad Bunny podría haber elegido cualquier referencia “cool” de Nueva York, pero eligió a Toñita. La invitó al Super Bowl. La colocó en una escena que no es una anécdota o una forma de dar color al espectáculo: es una declaración política.