AFP · 2 de abril de 2026
Los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA aceleraron este jueves para abandonar la órbita terrestre y poner rumbo hacia la Luna, iniciando el viaje que llevará al primer sobrevuelo tripulado del satélite natural de la Tierra en más de medio siglo.
La nave Orión que los transporta tomó hacia las 23H49 GMT el impulso para salir de la órbita terrestre, una maniobra clave para trazar la trayectoria que los hará rodear la Luna y pasar por detrás de su cara oculta antes de regresar a la Tierra.
Desde su despegue, los astronautas han realizando numerosas verificaciones técnicas. Además llevaron a cabo sin inconvenientes el llamado “apogee raise burn”, un encendido de los motores para impulsarse y aumentar la altura de su órbita.

Esta impulsión de un minuto los alejó aún más de la Tierra y los preparó para el gran evento que será cuando se encaminen realmente hacia la Luna.
Una vez iniciada esta maniobra, no habrá marcha atrás. Si quieren regresar a la Tierra, deberán esperar a haber rodeado la Luna, lo que está previsto para el lunes, para un viaje de 6 a 8 días.
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Algunos imprevistos técnicos ocuparon al centro de control de la NASA en Houston durante las primeras horas de vuelo: la comunicación con los astronautas se perdió brevemente, los baños no funcionaron de inmediato y la temperatura en la cápsula también parecía demasiado fría.
Pero una maniobra en órbita, durante la cual Victor Glover tomó los mandos de Orión para simular un acoplamiento con otra nave, transcurrió a la perfección.
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El programa Artemis costó decenas de miles de millones de dólares y ha acumulado años de retraso.

“La NASA realmente necesita que esto funcione”, dijo a la AFP Casey Dreier, de The Planetary Society, recordando que la moral dentro de la agencia está por los suelos debido a problemas presupuestarios y a salidas masivas, especialmente de investigadores que trabajan sobre el clima.
La tripulación incluye a los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen.
“Tenemos un hermoso ascenso de la luna. Nos dirigimos directamente hacia ella”, dijo Wiseman, el comandante de la misión.