El T-MEC pone presión a los insumos asiáticos

Contenido Animal Político · 2 de septiembre de 2026

El T-MEC pone presión a los insumos asiáticos

Cerca de ocho de cada 10 dólares que México destina a importaciones corresponden a bienes intermedios, mientras China representa alrededor de 18% de las compras mexicanas al exterior, de acuerdo con cifras del INEGI citadas por QIMA.

En el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), esta dependencia de componentes importados cobra relevancia para las empresas que producen en México y exportan hacia Estados Unidos.

El punto central son las reglas de origen, que establecen las condiciones que debe cumplir una mercancía para ser considerada originaria de Norteamérica y, con ello, acceder a los beneficios comerciales del tratado.

Un eventual endurecimiento de esos requisitos podría obligar a las empresas que ensamblan en México con componentes asiáticos a incrementar el contenido regional de sus productos o asumir mayores costos para conservar el acceso preferencial al mercado estadounidense.

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Foto: Adobe Stock

“La discusión va más allá de las reglas de origen. Estados Unidos busca fortalecer las cadenas de suministro de Norteamérica y reducir la dependencia de insumos provenientes de terceros países, particularmente de China”, señaló Iván Hernández, director general de QIMA para México y Latinoamérica.

QIMA es una empresa internacional especializada en servicios de inspección, auditoría, pruebas de laboratorio y certificación para cadenas de suministro. Actualmente opera en más de 100 países y presta servicios a unas 30 mil empresas de sectores como productos de consumo, alimentos y ciencias de la vida.

El reto de saber de dónde viene cada componente

Este modelo, que QIMA identifica como friendshoring pasivo, ocurre cuando una empresa traslada parte de su manufactura o ensamble a México, pero conserva una proporción importante de sus proveedores e insumos fuera de Norteamérica, principalmente en Asia.

Ante la posibilidad de cambios en las reglas de origen, las compañías comienzan a revisar con mayor detalle sus cadenas de suministro.

El objetivo no es únicamente encontrar alternativas a los proveedores chinos, sino conocer con precisión de dónde provienen los componentes utilizados en sus procesos productivos.

En este escenario, la diversificación de proveedores, las auditorías en origen y la trazabilidad adquieren mayor importancia para reducir el riesgo de que una modificación regulatoria afecte las exportaciones hacia Estados Unidos.

Un dato muestra ese movimiento: durante el primer trimestre de 2026, la demanda de auditorías e inspecciones en China realizadas por QIMA para compradores mexicanos aumentó 10%.

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Foto: Adobe Stock

Estas revisiones permiten evaluar proveedores, verificar procesos productivos y obtener mayor visibilidad sobre los distintos eslabones de la cadena de suministro.

“La pregunta que debería estar haciéndose cualquier empresa no es si va a ser auditada o verificada, sino si va a estar lista cuando eso ocurra. Tener visibilidad sobre la cadena de suministro permite anticipar riesgos, identificar proveedores críticos y tomar decisiones antes de que un cambio regulatorio se convierta en un problema operativo”, afirmó Hernández.

Del precio al origen de los insumos

Para las empresas mexicanas, el desafío será incorporar nuevas variables a sus decisiones de abastecimiento.

Además del costo y la disponibilidad de los componentes, el origen de los insumos, su trazabilidad y el cumplimiento de las reglas comerciales pueden adquirir mayor peso si durante la revisión del T-MEC se endurecen los requisitos de contenido regional.

Esto obligaría a las compañías a conocer mejor no solo a sus proveedores directos, sino también el origen de los componentes que forman parte de los bienes que posteriormente son exportados.

La revisión del tratado podría acelerar ese proceso y convertir el contenido regional en un factor más relevante para las empresas que buscan mantener su acceso preferencial al mercado estadounidense.

En ese escenario, contar con información sobre los proveedores, verificar el origen de los insumos y tener mayor visibilidad de la cadena de suministro serán elementos centrales para responder a posibles cambios en las reglas comerciales de Norteamérica.

 

Con información de QIMA e INEGI