Redacción Animal Político · 15 de noviembre de 2019
La historia de los sistemas de bicicletas pública ya tiene más de medio siglo. Inició en 1965 en Ámsterdam, Países Bajos, y se trató de un proyecto con apenas 50 bicicletas blancas de uso libre. El resultado de este primer experimento fue que a menudo las bicicletas terminaron robadas o dañadas, pero la experiencia funcionó para el desarrollo de los sistemas que ahora conocemos.
Treinta años después, en Copenhague, Dinamarca, se puso en marcha un sistema con monedas de depósito y estaciones de anclaje, el plan resultó mejor que su antecesor, aunque se tenía poca información acerca de los usuarios.
Ya en 1998, en Rennes, Francia, la empresa global de publicidad exterior Clear Channel puso en marcha su primer sistema de bicicletas públicas que se distinguió por su diseño y la exhibición de publicidad, además del uso de estaciones fijas y modulares. Este proyecto ya contaba con una interfaz de usuario para hacer check-ins y check outs y tecnología para la localización, reserva y acceso a las bicicletas.
En 2013, luego de desarrollar y perfeccionar estos proyectos en España, Francia, Noruega, Suecia e Italia, Clear Channel, a través de SmartBike llegó a nuestro país para operar el primer sistema de bicicletas públicas, propiedad de la Ciudad de México.
En la actualidad, SmartBike en nueve países y administra más de 25 mil bicicletas en las que se realizan, anualmente, unos 28 millones de viajes. Hoy esta empresa se asocia con ciudades y proveedores externos para ofrecer en ciudades como Milán, la capital mexicana, Lima y Oslo, una forma sostenible y saludable de transporte público que busca ser un complemento de otros medios de transporte como autobuses o Metro.

Esta empresa busca desarrollar proyectos de innovación y ayuda a financiar conceptos de ciudades inteligentes a través de una amplia gama de iniciativas, que incluyen mobiliario urbano y soluciones de movilidad adaptables que sean apropiadas a cada ciudad y los sistemas de bicicletas públicas van en esa dirección.
En las ciudades en las que tiene presencia, busca que una estación de bicis no esté a más de 300 metros de otra y recomienda que en 1 km2 se cuente con alrededor de 12 estaciones; dando como resultado que los usuarios del sistema tengan mayor comodidad y disponibilidad para hacer uso del servicio.
De esta forma, los sistemas de bicicletas públicas operados por SmartBike se caracterizan por prestar un servicio de movilidad práctico, rápido y pensado para el uso cotidiano; sin descartar los viajes orientados al ocio y al turismo; en los que los recorridos son utilizados en trayectos monomodales (entre dos puntos) o como extensión de un viaje intermodal interconectado principalmente con el transporte público de la ciudad.