Contenido Animal Político · 2 de septiembre de 2026
La historia de Luis Ángel Robles Morales comenzó con un problema que conocía de cerca: la arena, el lodo y otras partículas presentes en el agua terminan por obstruir los sistemas de riego por goteo y aspersión utilizados en el campo.
Las consecuencias van desde interrupciones en el riego y mayores costos de mantenimiento hasta algo particularmente relevante en un estado como Chihuahua: el desperdicio de agua.

Robles Morales, estudiante de Ingeniería en Mecatrónica del Tecnológico de Monterrey, campus Chihuahua, decidió buscar una solución a partir de la experiencia de un emprendimiento familiar dedicado a fabricar filtros para sistemas de riego agrícola.
El resultado fue OAKs Filtration, proyecto que este 2 de septiembre recibió el Premio Eugenio Garza Sada 2026 en la categoría de Innovación Social Estudiantil.
Los sistemas desarrollados por el proyecto han beneficiado hasta ahora a más de 500 agricultores de la región centro-sur de Chihuahua, al facilitar el funcionamiento de los sistemas de riego y buscar un aprovechamiento más eficiente del agua.
Su historia fue una de las tres reconocidas este año por FEMSA y el Tecnológico de Monterrey con un premio que, desde 1993, distingue proyectos y trayectorias vinculados con el desarrollo social, el emprendimiento y el liderazgo en México.
El segundo reconocimiento pone el foco no en una innovación tecnológica, sino en un problema que comienza dentro de las aulas.
Formando Emprendedores, A.B.P. recibió el Premio Eugenio Garza Sada en la categoría de Emprendimiento Social por el trabajo que realiza desde 2004 con niñas, niños y jóvenes.

La organización desarrolla programas en escuelas públicas de Nuevo León, Coahuila y Durango, donde trabaja frente a problemas como la deserción escolar, la desigualdad de oportunidades y la falta de habilidades socioemocionales.
Sus programas incluyen educación financiera, desarrollo personal, ciudadanía, mentorías y acompañamiento a las familias, además de acciones destinadas a fortalecer una cultura de paz y participación ciudadana.
En poco más de dos décadas, más de 230 mil niñas, niños y adolescentes han participado en sus programas, de acuerdo con la información presentada durante la edición 2026 del premio.
El tercer ganador de esta edición fue Eric Hágsater Gartenberg, egresado del Tec de Monterrey en 1968 y presidente de Grupo Chinoin, quien recibió el reconocimiento en la categoría de Liderazgo Empresarial Humanista.
Su trayectoria combina ámbitos que no necesariamente suelen aparecer juntos: industria farmacéutica, investigación científica, conservación ambiental, salud y educación.
Grupo Chinoin tiene más de 90 años de historia, genera alrededor de 2 mil 600 empleos y produce siete de los 200 medicamentos más prescritos en México. La compañía también cuenta con una planta de trigeneración con la que, según la información presentada por los organizadores, ha reducido en 80% su huella de carbono.

Pero una parte importante de la trayectoria de Hágsater se encuentra fuera de la empresa.
Durante más de cuatro décadas ha participado en proyectos de conservación ambiental. Es fundador y expresidente de Pronatura y ha desarrollado una trayectoria científica alrededor del estudio de las orquídeas, además de participar en iniciativas relacionadas con salud y educación.
Aunque los tres ganadores parten de ámbitos distintos, la edición 2026 del Premio Eugenio Garza Sada busca reunirlos alrededor de una misma idea: que el liderazgo puede traducirse en soluciones concretas para las comunidades.
Durante la ceremonia realizada en el Centro de Congresos del Tec de Monterrey, José Antonio Fernández Carbajal, presidente ejecutivo del Consejo de Administración de FEMSA, planteó que el contexto actual exige combinar desarrollo económico y tecnológico con la defensa de la dignidad humana.
“Vivimos una era de retos y dificultades, pero también de oportunidades. Nuestra tarea es aprovecharlas, para enfrentar el doble desafío de preservar la dignidad, que se expresa en la forma de libertad y democracia, con el desarrollo económico y tecnológico”, señaló.

Fernández Carbajal agregó que “el liderazgo en todos los ámbitos se vuelve crucial” y sostuvo que, frente al contexto actual, “la dignidad humana debe ser nuestra brújula”.
Por su parte, David Garza Salazar, presidente ejecutivo del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, destacó el papel que la educación y la innovación social pueden desempeñar para generar cambios en las comunidades.
“Los ganadores […] nos inspiran y recuerdan la fuerza de la educación y la innovación social para transformar realidades”, afirmó.
Garza Salazar señaló que el reconocimiento también busca mantener vigente la visión de Eugenio Garza Sada sobre el papel de la educación como herramienta de transformación.
FEMSA y el Tecnológico de Monterrey instituyeron el Premio Eugenio Garza Sada en 1993 para reconocer iniciativas y trayectorias vinculadas con los valores y el legado del empresario regiomontano.
En más de tres décadas han sido reconocidos 81 ganadores, cuyas iniciativas han beneficiado a más de 9 millones de personas de distintas comunidades.

Los ganadores reciben la escultura Luz Interior, creada por la artista Yvonne Domenge, un diploma y un estímulo económico. En conjunto, los premios de las tres categorías ascienden este año a 4.5 millones de pesos.
Con información de FEMSA y el Tecnológico de Monterrey.