Contenido Animal Político · 26 de agosto de 2026
Hay murales que se descubren porque alguien decide buscarlos. Y hay otros que aparecen en el camino.
Mientras una persona espera su café antes de ir al trabajo, mientras otra hace una pausa durante un viaje o simplemente pasa unos minutos en una cafetería, una pared deja de ser solamente una pared. En su lugar aparecen paisajes, personajes, símbolos y colores que hablan de la ciudad donde se encuentra ese establecimiento.
La escena parece cotidiana, pero refleja una conversación que empieza a ganar espacio dentro de las estrategias de sostenibilidad empresarial: el papel que puede desempeñar la cultura para fortalecer el vínculo entre las empresas y las comunidades donde operan.
Durante años, hablar de sostenibilidad significó implicaba solo temas de medio ambiente, eficiencia energética o reducción de emisiones. Hoy, esa visión comienza a ampliarse.
La UNESCO sostiene que la cultura contribuye al desarrollo sostenible porque fortalece el sentido de pertenencia, favorece la inclusión social y ayuda a que las personas se apropien de los espacios que habitan. Bajo esa lógica, acercar el arte a la vida cotidiana también puede convertirse en una forma de construir comunidad.
Con esa idea nació ESPRESSA, un programa de CAFFENIO que desde 2019 transforma los muros de sus sucursales Drive Thru en espacios para artistas mexicanos que reinterpretan la identidad de cada ciudad desde su propia mirada.
“Queremos que visitar una cafetería también signifique descubrir arte, conocer talento local y sentirse parte de una comunidad”, resume Adrián Gallardo Durazo, director de Estrategia Comercial e Innovación de CAFFENIO, quien ha acompañado el desarrollo de esta iniciativa.
La propuesta partió de una pregunta sencilla.
¿Qué ocurriría si un espacio por el que miles de personas pasan todos los días pudiera convertirse también en un escaparate para artistas locales?
La respuesta no fue llenar las paredes con una imagen corporativa. Fue hacer exactamente lo contrario.

“ESPRESSA nace como una iniciativa que busca convertir los espacios disponibles dentro de nuestras cafeterías en lugares que promuevan el arte y la cultura, invitando a artistas locales a crear murales que reflejen la identidad de la comunidad, el orgullo mexicano y el amor por el café”, explica Gallardo Durazo.
Desde el principio, el programa tomó una decisión que marcaría su identidad: dejar que cada artista interpretara libremente el lugar donde trabajaría.
“Cada mural nace desde la creatividad del artista; nosotros cuidamos que vaya alineado con nuestros valores, pero el artista tiene libertad para expresar su estilo y su visión”, señala.
Por eso no existen dos murales iguales. Cada ciudad encuentra una manera distinta de verse representada.
En Cananea, Sonora, el artista Luis Humberto Fuentes decidió resumir la historia de su ciudad en una sola obra.
Su mural reúne algunos de los elementos más representativos del municipio: la actividad minera, el puente, la iglesia y la diversidad de las personas que forman parte de la comunidad.
La intención no era solo crear una pieza artística. Era convertir un espacio cotidiano en un lugar donde los habitantes pudieran reconocerse. Más que un mural, la obra busca plasmar la esencia de Cananea y hacer que esa identidad forme parte del recorrido diario de quienes visitan la cafetería.

Para Gallardo Durazo, esa apropiación del espacio es precisamente uno de los aprendizajes más importantes que ha dejado ESPRESSA.
“Aprendimos que integrar a artistas locales fortalece la conexión con la comunidad y acelera la adopción, convirtiendo cada sucursal en un espacio con identidad propia. Al mismo tiempo, brinda visibilidad, una compensación justa al talento local y fomenta un mayor sentido de pertenencia”, afirma.
La diversidad es otro de los principios que el programa busca reflejar.
En Hermosillo, Sonora, el muralista Julián Martín, una persona sorda, encontró una forma de integrar su propia historia dentro de la obra que realizó para ESPRESSA.
Su propuesta representa a una persona del pueblo seri, uno de los grupos indígenas emblemáticos de Sonora. Además, incorpora un elemento profundamente personal: la Lengua de Señas Mexicana.
“Soy una persona sorda y soy muralista”, explica. Julián dice que la decisión de combinar la cultura sonorense con la lengua de señas surgió porque se trata de su lengua materna y quería que también estuviera presente en la obra.

“Es mi primer trabajo con CAFFENIO; es una nueva experiencia, pero la verdad me gustó mucho pintar y crear este mural”, relata.
Más que solo ilustrar un concepto de inclusión, ESPRESSA convierte la experiencia de los muralistas en algo tangible.
Gallardo Durazo sostiene que esa es precisamente una de las bases del programa. “Promovemos la diversidad, la equidad y la inclusión, brindando las mismas oportunidades a todas las personas. Nuestro enfoque está en el talento, sin distinción de origen, género, discapacidad o comunidad”, explica.
Para CAFFENIO, la sostenibilidad va más allá de una perspectiva ambiental y mediante ESPRESSA se busca que el arte sea una herramienta que fortalezca la identidad local, genere apropiación comunitaria y promueva la participación ciudadana alrededor de los espacios de convivencia.

Esta visión coincide con el planteamiento de la UNESCO sobre el papel que desempeña la cultura en el desarrollo sostenible: fortalecer la cohesión social, preservar la diversidad cultural y construir comunidades más resilientes.
En ese contexto, un mural deja de ser únicamente un elemento decorativo para convertirse en un espacio donde una ciudad reconoce parte de su historia.
El impacto de ESPRESSA no se mide solo por las obras terminadas. CAFFENIO decidió evaluar el programa mediante una metodología de Teoría de Cambio, que busca identificar cómo las intervenciones contribuyen al desarrollo de artistas locales, fortalecen la identidad cultural, mejoran la percepción de los espacios públicos y generan cohesión comunitaria.
Entre los indicadores se consideran el número de artistas participantes, jóvenes involucrados, disciplinas representadas y la percepción que vecinos e instituciones tienen sobre el impulso al talento local.
Desde 2019 a la fecha, ESPRESSA ha reunido a 38 artistas, desarrollado 47 murales y llegado a 23 ciudades del país.

Además, el proyecto ha comenzado a extenderse mediante talleres, colaboraciones con otras marcas y participación en festivales culturales, buscando que el diálogo entre arte y comunidad trascienda las paredes de las cafeterías.
Cuando se le pregunta cómo imagina ESPRESSA dentro de algunos años, Gallardo Durazo no responde con cifras, sino con historias. “Queremos que ESPRESSA sea un referente del arte a nivel nacional, no solo en nuestros puntos de venta, aportando a las comunidades. Cada ciudad nueva a la que llegamos, cada artista nuevo con el que colaboramos tiene una historia por contar; eso es lo que nutre y hace que ESPRESSA sea un programa único”.
Quizá esa sea la mejor manera de entender la iniciativa. No como una colección de murales.
Ni como una estrategia de marca. Sino como una invitación a descubrir que, en ocasiones, basta levantar la vista mientras esperamos un café para encontrarnos con una historia que también habla de nosotros.
Nota del editor: Esta publicación se realiza con información de CAFFENIO como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Animal.