Erika Rivera · 30 de abril de 2026
En el universo de ingredientes que definen la riqueza de la gastronomía mexicana, hay joyas poco conocidas que merecen reflectores. Una de ellas son las tetechas, un alimento ancestral que, además de su sabor particular, está cargado de historia, identidad y beneficios para la salud.

Las tetechas son las flores comestibles del cactus Neobuxbaumia tetetzo, una especie endémica de México que crece principalmente en regiones semiáridas como Puebla y Oaxaca. Generalmente, sus flores se recolectan entre marzo y mayo, cuando aún están tiernas y antes de que abran por completo.
En tiempos prehispánicos eran consumidas por distintas culturas del centro y sur del país, como una forma de aprovechar al máximo los recursos del entorno. Este ingrediente no solo era valorado por su disponibilidad estacional, sino también por sus propiedades nutritivas. Aunque no es muy común verlas hoy, su uso sigue vivo en cocinas tradicionales, especialmente en comunidades rurales donde forman parte de platillos caseros que se transmiten de generación en generación.
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En la cocina mexicana, las tetechas se preparan de diversas maneras. Una de las más populares es guisarlas en salsa roja o verde, acompañadas de carne de cerdo o res. También pueden saltearse con huevo, incorporarse en moles o incluso utilizarse en preparaciones vegetarianas. Eso sí: antes de cocinarlas, es fundamental limpiarlas adecuadamente para retirar espinas o partes duras. Posteriormente, suelen hervirse para suavizar su textura y reducir su característico amargor.

Más allá de su valor cultural, las tetechas destacan por su perfil nutricional:
En tiempos donde la cocina mexicana contemporánea busca reconectar con ingredientes de origen, las tetechas representan una oportunidad única para explorar sabores auténticos y poco convencionales. Chefs y cocineras tradicionales han comenzado a revalorarlas, integrándolas en propuestas que van desde lo más rústico hasta lo más sofisticado. Y es que, en cada bocado, las tetechas cuentan una historia de territorio, estacionalidad y conocimiento ancestral.
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