Ángeles Cataño · 6 de abril de 2026
Si alguna vez has visitado un mercado tradicional en México o has comido tortillas recién hechas en un comal de leña, seguramente has visto un tenate. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué este objeto sigue siendo esencial en la cultura mexicana después de siglos?
Más que una simple canasta, el tenate (del náhuatl tanahtli) es una pieza de ingeniería artesanal que ha sobrevivido a la modernidad.
El tenate es un recipiente cilíndrico tejido a mano, principalmente con palma silvestre, tule o fibras de palma real. A diferencia de otras cestas, carece de asas, lo que facilita su almacenamiento y transporte en morrales o sobre la cabeza.

El éxito del tenate radica en su versatilidad en las funciones principales de la vida cotidiana en México:
El uso más común y sagrado es conservar el calor de las tortillas. Debido a que el tejido de palma permite que el vapor escape lentamente sin humedecer en exceso el maíz, las tortillas se mantienen suaves y calientes por mucho más tiempo que en un recipiente de plástico.
Durante décadas, el tenate fue el compañero inseparable de los trabajadores del campo. En él transportaban el “itacate” (comida para el camino). Su estructura flexible pero resistente protegía los alimentos del sol y los golpes mientras caminaban hacia la milpa.

En las cocinas rurales, los tenates de diversos tamaños servían para organizar la despensa. Se utilizaban para guardar:
En estados como Tlaxcala e Hidalgo, el tenate tiene un uso gastronómico específico: sirve como molde para el queso. La presión del tejido de palma ayuda a escurrir el suero, dejando en la corteza del queso esa textura rugosa y geométrica tan característica.

En celebraciones como el Día de Muertos, el tenate no puede faltar. Se utiliza para colocar frutas, pan de muerto y flores, simbolizando la abundancia de la tierra y el respeto por los ciclos de la vida.
Es común confundirlos, pero hay un detalle que los diferencia:
Además de su valor histórico, el tenate es una alternativa 100% biodegradable y ecológica al plástico. Al usar uno, no solo apoyas al medio ambiente, sino también el sustento de las comunidades artesanales (principalmente de la región Mixteca) que mantienen viva esta técnica ancestral.