Francisco Rangel · 16 de mayo de 2026
Para tomar la barbacoa en serio, existen ciertos códigos no escritos que establecen bien este valioso ritual. Reglas inquebrantables para comer barbacoa con respeto y tradición. ¿Las conoces? Te las compartimos para que nunca falles.
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La barbacoa es un asado clásico de la cocina mexicana, elaborado con un método ancestral que consiste en cocinar bajo un hoyo en un horno de tierra.
Borrego, res, chivo, pollo, venado, conejo o pescado, cocinados a fuego lento y sobre hojas de maguey, hasta que la carne quede bien tierna. Jugosa, suave y con sabor concentrado, así es la barbacoa.

La barbacoa siempre se come por la mañana, no es brunch, ni comida. Es más, si llegas después del mediodía, probablemente, no encuentres nada. Es desayuno, se come temprano.
La barbacoa se come siempre en tacos, pero hay una antesala para disfrutar de ese poderoso ritual. Esta “entrada”, no es opcional. El consomé abre el apetito: con garbanzo, cebolla, cilantro y limón.
Las tortillas de maíz y hechas a mano. Si no cumple con eso, mejor nada. La tortilla manda en este valioso ritual. Debe sostener la humedad de la carne y la salsa combinadas.
Una buena salsa es un ingrediente más en esta barbacoa. Le da un toque especial al taco y lo eleva en todos los sentidos. Pero debe ser un picor equilibrado para no echar a perder el taco.
El limón es necesario, aporta acidez y es la “cereza en el pastel”. Pero debes tener mucho cuidado, no lo ahogues en limón, porque rompe con el sabor graso.
No importa con que lo quieras comer, pero siempre acompaña un taco de barbacoa con alguna bebida. No debe opacar el sabor de la carne.
La barbacoa se comparte, es colectiva y así nació. Lo ideal será siempre comerla acompañada y compartir con los que más quieres.
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