La Polla: el 'shot' más pedido de energía natural

Ángeles Cataño · 29 de mayo de 2026

La Polla: el 'shot' más pedido de energía natural

Si has paseado por los puestos de jugos de un mercado tradicional, seguramente has visto un letrero que ofrece la famosa “polla”. Lejos de lo que su nombre pueda sugerir a los no iniciados, se trata de una bebida espesa, potente y altamente nutritiva que se consume principalmente por las mañanas.

Es considerada el “elíxir de los madrugadores” o el remedio definitivo para quienes necesitan un empujón extra de energía tras una noche larga o una jornada de trabajo pesada.

Alta cantidad de huevos de codorniz.
Variedad de huevos de codorniz./ Foto: Shutterstock

¿Qué ingredientes tiene la bebida “Polla”?

Aunque la receta puede variar según la región o el “juguero”, la base clásica de una polla incluye:

  • Jugo de naranja la base líquida y fuente de vitamina C.
  • Huevo de gallina (o codorniz) se añade crudo y es el ingrediente estrella.
  • Jerez o brandy según la tradición, “corta” el sabor del huevo y ayuda a la digestión.
  • Miel o jarabe para endulzar y aportar glucosa rápida.
  • Canela o vainilla para aromatizar y mejorar el perfil de sabor.

El origen: ¿Por qué empezamos a beberla?

La popularidad de la Polla no nació por una necesidad funcional y económica de la clase trabajadora.  Originalmente, esta bebida era el combustible de los estibadores, cargadores y comerciantes de los grandes mercados (como la Merced o el mercado de Coyoacán). Estas personas iniciaban su jornada a las 3:00 o 4:00 de la mañana con un esfuerzo físico extenuante. Al no tener tiempo para un desayuno sentado, la Polla ofrecía:

 

Cargador en mercado de México.
Cargador en mercado de México. / Foto: Shutterstock
  • Densidad calórica debido a que el huevo y el azúcar del jugo permitían aguantar horas de carga pesada.
  • Rapidez y practicidad al beberse en menos de un minuto.

La herencia de los “tónicos” de botica

Años a tras existía una gran confianza en los vinos medicinales y tónicos reconstructores. El uso del Jerez no era solo por sabor; en la medicina popular de la época, el vino generoso se consideraba un vehículo para “abrir el apetito” y fortalecer la sangre. Mezclarlo con huevo (la proteína más barata y accesible) era la versión casera de un suplemento alimenticio de farmacia.