Paulina Figueroa · 3 de junio de 2026
Cortes de carne, hamburguesas, rollos de sushi, postres bañados en oro, una tendencia que desde hace algunos años se hace presente en restaurantes que lo vinculan con lujo y excentricidad, sumando unos miles de pesos más a la cuenta. Pero la pregunta que nos hemos hecho, más allá de la ostentosidad, ¿el oro se puede consumir?
Los chefs de alta cocina lo utilizan para convertir un plato en un espectáculo, un sello que tiene el chef turco Salt Bae que en días pasados abrió su primer restaurante en México. Salt Bae incluye en su menú un bistec completamente cubierto de oro, que se vende a 650 €, aproximadamente 13 mil pesos.

Tenemos que saber que el consumo del oro no es reciente, ha sido degustado por los alquimistas medievales, los egipcios faraónicos y victorianos, de acuerdo con el medio El Español.
La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EUA) no ha estudiado rigurosamente los efectos del consumo de oro, pero la Unión Europea lo clasifica como inofensivo. No tiene sabor y ni olor, y no se descompone durante la digestión.

El oro comestible es oro auténtico, el mismo elemento que se utiliza para las joyas, pero refinado, purificado y laminado en láminas finísimas o pequeñas escamas para uso culinario.
Suele ser de 22 a 24 quilates, lo que significa que contiene muy pocas o ninguna impureza. Cualquier oro de menor pureza se considera inseguro para el consumo, ya que puede contener metales como el cobre o la plata, que pueden irritar el organismo.
Las láminas son tan delicadas que se desprenden con un solo soplo. Se elaboran martillando oro hasta formar finas capas de apenas unos micrómetros de grosor, aproximadamente una milésima parte del ancho de un cabello humano.

Por eso, los chefs las manipulan con pinzas o pinceles. Una sola lámina puede cubrir un postre entero o un corte de carne.
El oro utilizado en la cocina debe estar marcado con E175, un código de aditivo alimentario reconocido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esto garantiza que esté libre de contaminantes y sea apto para el consumo. En la India, solo se autoriza su consumo en láminas o escamas de oro comestible certificado.