Ángeles Cataño · 23 de marzo de 2026
En nuestra actividad cotidiana de ir al mercado nos encontramos ramos de un tono verde vibrante los cuales a simple vista, parecen idénticos. Sin embargo, en la cocina mexicana, confundir el cilantro con el perejil o el epazote es un error que puede transformar radicalmente el perfil de sabor de un platillo.
Cada una de estas hierbas posee una identidad botánica, un aroma y una función culinaria específica. A continuación, te presentamos una breve guía para identificarlas por su forma, tacto y uso en el fogón.
El cilantro es probablemente, la hierba más utilizada en la gastronomía nacional. Su presencia es sinónimo de frescura inmediata.
Anatomía del cilantro

Uso en la cocina
Es el acompañante obligado de los tacos al pastor, el guacamole, los ceviches y las salsas crudas. Se recomienda integrarlo al final de la preparación o en frío, ya que el calor excesivo debilita sus aceites esenciales.
Aunque es el “gemelo” visual del cilantro, el perejil ofrece un perfil mucho más equilibrado y sutil.
Anatomía del perejil

Uso en la cocina
Es ideal para aromatizar caldos de pollo, preparar chimichurris, ensaladas como el tabule o simplemente como un elemento decorativo que aporta color sin opacar los ingredientes principales.
A diferencia de los anteriores, el epazote es una hierba de gran formato y una personalidad rústica inconfundible.
Anatomía del Epazote

Uso en la cocina
Es el ingrediente maestro de los frijoles de la olla, los esquites, las quesadillas de hongos y diversos caldos de mariscos. Además de su aporte gustativo, es valorado por sus propiedades digestivas y su capacidad para reducir la flatulencia.
Para mantener estas hierbas frescas por más tiempo, te sugerimos tratarlas como un ramo de flores: corta un centímetro de los tallos, colócalas en un frasco con un poco de agua y cúbrelas con una bolsa de plástico antes de refrigerar. Esto evitará que la humedad del ambiente oxide las hojas prematuramente.