13 tips para hacer que los romeritos con mole queden perfectos
Erika Rivera · 22 de diciembre de 2025
Los romeritos son uno de los platillos más emblemáticos de la Navidad mexicana. Su sabor profundo, el contraste entre el mole, las papas y las tortitas de camarón, y ese aroma cálido que inunda la casa, convierten a los romeritos en una receta que cruza generaciones. Sin embargo, aunque parecen sencillos, también son famosos por causar dolores de cabeza: que queden demasiado salados, que el mole se corte, que las tortitas se deshagan o que el romerito quede fibroso. En esta guía reunimos una serie de tips de experto para que tus romeritos salgan perfectos cada Navidad.
¿Qué son realmente los romeritos?
Los romeritos son quelites que se disfrutan en varias regiones del país, especialmente en el Valle de México. Su preparación más conocida es la navideña: romeritos con mole y tortitas de camarón seco, acompañados de papas cambray. Es un platillo con raíces prehispánicas que se volvió festivo con el paso del tiempo, uniendo ingredientes indígenas con técnicas españolas.
Errores comunes al hacer romeritos y cómo evitarlos
Los romeritos se han convertido en parte de las cenas tradicionales de Navidad en México. / Foto: Shutterstock
Hacer romeritos perfectos no es complicado: es cuestión de técnica, de respetar tiempos de cocción y de equilibrar sabores. Ya sea que prefieras la receta tradicional o te animes a versiones más modernas con , este plato sigue siendo uno de los símbolos indiscutibles de la Navidad mexicana.
Cómo evitar que los romeritos queden amargos o fibrosos: elige tallos tiernos y descarta los gruesos. No los sobrecocines para que no se hagan pastosos.
Textura perfecta: si quieres que queden brillantes y verdes, sigue la técnica de blanqueado. Una vez que el agua esté hirviendo, mete los romeritos por 3 minutos, sácalos y llévalos a un bowl de agua con hielos o con agua muy fría (así detienen la cocción).
Evita que tus tortitas de camarón se deshagan: bate bien las claras y asegúrate de que el camarón molido sea muy fino. La versión con freidora de aire también es una gran solución, porque no absorbe el aceite de la fritura.
Mole demasiado salado: el camarón aporta sal, así que mejor ajusta la sal gradualmente. Recuerda que si hierves el mole una y otra vez, va a tender a salarse. Ojo con eso.
Consistencia pastosa: si el mole reduce demasiado, agrega caldo caliente. para evitar que se te corte.
Falta de sabor o acidez: el mole con romeritos puede perder equilibrio, unas gotas de limón o un toque de naranja ayudan a levantar el perfil.
Textura aguada: si el platillo queda líquido, deja hervir sin tapa unos minutos hasta espesar.
Tortitas más ligeras: mezcla el camarón seco con los huevos y vierte la mezcla en moldes pequeños de silicón. Hornea 12 minutos a 180 °C. Obtendrás tortitas firmes, menos grasosas y más estables.
Mole con profundidad: calienta el mole con caldo y añade una cucharadita de ajonjolí tostado para potenciar aroma. Si quieres un toque contemporáneo, incorpora un chorrito de jugo de naranja o añade una pizca de cacao sin azúcar o una barrita de chocolate.
Sirve por separado: sirve los romeritos sobre un espejo de mole y coloca las tortitas y papas como guarnición, en lugar de mezclarlas, así evitas que se aguaden si no las comen de inmediato.
Cómo ablandar los camarones para las tortitas: quítales la cabeza y remójalos en agua tibia para que se ablanden. Puedes darles un hervor a los camarones y usar ese caldo en lugar de caldo de pollo para diluir el mole.
Cuece las papas con la cáscara: si las pones a hervir peladas, se lavan, chupan agua, saben horribles y adquieren una textura arenosa.