Francisco Rangel · 2 de abril de 2026
El chef Erick García, del restaurante Local 777, especializado en mariscos, nos enseña cómo elegir almejas y ostiones frescos, pues no es solo cuestión de antojo, sino una decisión que impacta directamente en el sabor… y en tu salud.
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A diferencia de otros mariscos, como la langosta, pulpo o cangrejo, estos se consumen muchas veces crudos, por lo que su frescura debe ser intachable.
Saber identificar su estado, sea olor, textura y color puede evitarte una muy mala experiencia para garantizar que estás comiendo un producto del mar, casi recién salido de este.

Ambos mariscos son un tipo de bivalvo y en México existen muchos como: el ostión del Pacífico, almeja generosa, almeja chocolata, almeja mano de león, almeja catarina, mejillón y el ostión kumamoto, entre muchos otros más.
La mayoría de estos animalitos en México, provienen de la zona noroeste y se desarrollan por toda las costa del Pacífico hasta el Mar Caribe. Cuentan con dos valvas, es decir, dos conchas conectadas entre sí.
Todos funcionan de forma parecida, son “purificadores del mar”, es decir son organismos filtradores, que mejoran la calidad del agua al eliminar partículas y nutrientes.
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Su manipulación es similar entre cada especie y requiere de estrictas medidas de higiene, debido a que se suelen comer crudos. Al ser filtradores, se pueden acumular contaminantes, virus y bacterias.
Por lo que siempre se recomienda adquirir moluscos bivalvos solo de proveedores autorizados que garanticen su calidad.
Pueden comprarlos de cultivos seguros o bien de pesqueras autorizadas, se recomienda que tengan procesos de trazabilidad.

El chef Erick García, nos recomienda que al elegir algún molusco con caparazón tomes en cuenta lo siguiente:
El olor debe ser un factor determinante en la elección de una almeja y ostión, que no huela a nada es lo correcto, “si ya trae un olor es que ya está muerto”.

Según el chef de Local 777, cuando una concha viene descascarada, es por la manipulación, pero es una clara señal de alerta, pues indica el uso que se le da.
“La manipulan feo, la avientan y llega toda golpeada con cicatrices de golpes, pero al final una almeja siempre se debe estar moviendo. Llega un momento cuando la almeja la tienen que estar moviendo para que se ponga duro”.
Esta es una característica que usan para venderla, porque estresan la concha para que se mantenga firme la carne. “Esto estresa al animalito, se pone duro y es la forma que “mejor” se come”.

Según el chef García: “todo depende mucho cómo la guardes”. Tener un buen almacenamiento, te permite prolongar su vida, hasta 7 días después de obtenerla fresca.
El chef nos dice cómo lo hace en su restaurante, Local 777, especializado en mariscos:

Mantener en refrigeración todo el tiempo hasta el momento de la preparación, debe estar en temperatura estable inferior a los 7°C.
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Recuerda respetar estrictamente los períodos de veda, infórmate y solo consume productos de temporada. Las autoridades sanitarias dejan claro qué productos se pueden consumir.
De no hacerlo, puedes correr el riesgo de que los productos sean de extracción extemporánea y esos productos no cumplan las condiciones establecidas. Para más recomendaciones, consejos y recetas, visita nuestro canal de YouTube.
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