Paulina Figueroa · 22 de junio de 2026
Tu café matutino no es tan inofensivo como parece, ¿sabías que existen medicamentos que solemos tomar con café y pensamos que no pasa nada? Sin embargo, ese hábito puede reducir la eficacia y traer efectos secundarios de algunos medicamentos comunes.
Hablamos desde pastillas para el resfriado común hasta antidepresivos, el impacto de la cafeína va más allá del aporte de energía. Aunque el té también contiene cafeína no afecta a las personas de la misma manera, señala el medio Independent.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta médica profesional. Siempre consulta a tu médico antes de modificar tus horarios de medicación.
La pseudoefedrina, un descongestionante presente en medicamentos para el resfriado y la gripe, es un estimulante al igual que la cafeína que acelera el sistema nervioso central. Al consumirlas juntas, sus efectos pueden intensificarse, provocando nerviosismo, inquietud, dolores de cabeza, taquicardia e insomnio.
Estudios sugieren que combinar cafeína con pseudoefedrina puede elevar el nivel de azúcar en sangre y la temperatura corporal, algo especialmente importante para las personas con diabetes.
Los efectos estimulantes también son motivo de preocupación al combinar la cafeína con medicamentos para el TDAH, como las anfetaminas, o con fármacos para el asma, como la teofilina, que comparte una estructura química similar a la de la cafeína. Su uso conjunto puede aumentar el riesgo de efectos secundarios como taquicardia y trastornos del sueño.
Tomar cafeína y pseudoefedrina con un intervalo de entre 5 y 6 horas puede ayudar a disminuir estos efectos secundarios.
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La levotiroxina, el tratamiento estándar para el hipotiroidismo, es muy sensible al momento de su ingesta, y el café de la mañana puede interferir. Los estudios demuestran que tomar café poco después de ingerir levotiroxina puede reducir su absorción hasta en un 50 %.
La cafeína acelera la motilidad intestinal (el movimiento de los alimentos y los desechos a través del tracto digestivo), lo que reduce el tiempo de absorción del fármaco y, además, puede unirse a él en el estómago, dificultando su absorción.
Estos efectos disminuyen la biodisponibilidad del fármaco, lo que significa que llega menos cantidad al torrente sanguíneo, donde se necesita. Esta interacción es más frecuente con las presentaciones en comprimidos de levotiroxina y menos probable con las formulaciones líquidas.
Esperar al menos cuatro horas entre el consumo de cafeína y la toma de levotiroxina puede ayudar a minimizar esta interacción, de acuerdo con la revista Health.

Lexapro (escitalopram), Elavil (amitriptilina) y Tofranil (imipramina) son medicamentos comunes que se recetan para tratar los síntomas de la depresión.
La cafeína puede interactuar con estos medicamentos de las siguientes maneras:
Los medicamentos anticoagulantes como la aspirina, el Plavix (clopidogrel) y la warfarina impiden la coagulación de la sangre, lo que significa que pueden provocar hemorragias.
La cafeína puede ralentizar la coagulación sanguínea. Tomarla junto con estos medicamentos podría aumentar el riesgo de hematomas y hemorragias.
También puede aumentar la velocidad de absorción de los anticoagulantes y la cantidad disponible para el organismo, lo que hace que los efectos secundarios relacionados con el sangrado sean más pronunciados.
Es posible que la cafeína no interactúe directamente con los medicamentos para la presión arterial. Sin embargo, puede disminuir sus efectos, especialmente cuando se consume en grandes cantidades.
Dos tipos de medicamentos para bajar la presión arterial que se ven afectados por esta interacción son los betabloqueantes (propranolol, conocido como Inderal) y los diuréticos (furosemida, conocida como Lasix).
En resumen, la cafeína puede reducir la absorción de medicamentos para la tiroides, alterar el efecto de los antidepresivos, aumentar los efectos secundarios de los descongestionantes y ralentizar la coagulación.