Paulina Figueroa · 7 de mayo de 2026
Una quinta parte de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo, esto equivale a mil millones de comidas al día, una realidad que está haciendo frente Polonia al impulsar refrigeradores comunitarios.
Un proyecto ofrece alimentos gratuitos en aproximadamente 1,600 refrigeradores públicos ubicados en las calles de Polonia. La idea es que las personas con recursos puedan dejar comida para quienes la necesitan.
La iniciativa, gestionada por la fundación Take and Help de Jan Piontek, invita a la gente a tomar lo que necesiten y dar lo que puedan, reduciendo así el desperdicio de alimentos y aliviando las dificultades.

Según información del canal DW News , los refrigeradores están instalados en zonas de mucho tránsito en ciudades polacas, conectados a la red eléctrica y mantenidos por voluntarios y la Fundación Taken Help.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su efecto educativo en los niños. Los estudiantes pasan con frecuencia por la nevera: algunos dejan galletas que no necesitan y toman papas o un bocadillo.
Entre los alimentos permitidos se incluyen verduras, frutas, pan, pasteles, conservas y comidas preparadas en envases sellados.
Los productos caseros deben ir acompañados de una descripción con información sobre los ingredientes y la fecha de elaboración. Se prohíbe la entrada de alimentos en mal estado, carne cruda y alcohol.
Quienes lo necesiten pueden tomar lo que requieran, sin registro, controles, ni preguntas. El objetivo principal suele estar claramente escrito: “Si lo necesitas, tómalo. Si puedes, déjalo”.
Las panaderías, cafeterías y pequeños comercios desempeñan un papel fundamental al donar productos no vendidos que aún son perfectamente comestibles. Este modelo ayuda a reducir el desperdicio de alimentos, transformando los excedentes en recursos útiles para la comunidad.

Los tres primeros comedores sociales de Cracovia se inauguraron en 2021 en centros ubicados dentro del Centro para Personas Mayores de Cracovia: en las calles Sas-Zubrzyckiego 10 y Sudolska 7a, y en el complejo residencial Szkolny 20.
En 2024, se abrieron dos más: en la sucursal n.º 5 del Centro Municipal de Bienestar Social en la calle Praska 52 y en Aleja Pokoju 14; en esta ocasión, se trató de un proyecto de presupuesto participativo. Cada uno de estos refrigeradores está ubicado en un distrito diferente.
Jan Pionek resume la filosofía con una frase que define tanto el proyecto como su visión del mundo:
“Las personas no se definen por la ropa que visten. Lo que importa no es la apariencia. Recibir, pero también dar. Eso es lo que nos hace felices”.

Esta misma iniciativa también está instalada en las calles de Ginebra, en Suiza. La organización sin ánimo de lucro Free-Go, instaló refrigeradores y estanterías de despensa donde los transeúntes pueden tomar fruta, verduras, pan, croissant y otros productos perecederos para llevar a casa de forma gratuita.
Marine Delevaux, directora del proyecto, afirma que los alimentos depositados suelen agotarse en menos de una hora tras su entrega. El primer refrigerador comunitario de Ginebra ayudó a evitar que unas 3.2 toneladas de comida se desperdiciaran el año pasado. De los alimentos donados, solo un 3 % tuvo que desecharse porque nadie los quería.