Paulina Figueroa · 26 de marzo de 2026
Las moscas tienen un papel muy importante para que llegue hasta nuestras mesas una barra de chocolate, simplemente sin ellas no habría chocolate. Los llamados mosquitos chocolateros son los encargados de polinizar las flores diminutas del cacao.
Alrededor del 80% de las plantas con flores de la Tierra necesitan animales para ser polinizadas, pero no son solo las abejas las que realizan esta tarea.
La mosca Forcipomyia, un tipo de jején diminuto, es el principal polinizador del árbol de cacao (Theobroma cacao). Sin este insecto, la producción de chocolate sería casi imposible, ya que es el único capaz de polinizar sus pequeñas flores de color rosa o blanca.

Con la polinización se fecunda la flor y produce frutos y semillas. Las semillas del cacao se utilizan como materia prima para la elaboración de chocolates. En las plantaciones de cacao encuentran sitios ideales (frío, oscuridad, humedad) para sus huevos y desarrollarse. Los jejenes habitan regularmente en un radio de 20 a 40 metros cerca del árbol.
Los árboles de cacao no son los más eficientes en su reproducción. Algunos estiman que solo una de cada 400 a 500 flores de cacao producirá fruto, y que únicamente entre el 10 % y el 30 % de las vainas alcanzarán la madurez.

Los mosquitos chocolateros también se enfrentan a tiempos difíciles; se ven amenazados por los cambios climáticos, la expansión de la agricultura y el creciente número y prevalencia de plagas y enfermedades, de acuerdo con el Museo de Historia Natural.
El cacao es una planta de sotobosque que crece con éxito, alcanzando entre seis y doce metros de altura por debajo de las copas de otros árboles en sus selvas tropicales nativas. Sin embargo, para aumentar la producción comercial, las fincas suelen eliminar los árboles que dan sombra para dejar espacio a más cacao perenne.

Los mosquitos prefieren la sombra y sus larvas se desarrollan mejor en ambientes húmedos, como en madera podrida o hojarasca en descomposición. Esto significa que pueden verse afectados negativamente por este cambio, reduciendo aún más la tasa de polinización del cacao, que ya era baja.