Francisco Rangel · 22 de octubre de 2026
La presión económica por mantener un techo en México ha comenzado a cobrarse una factura directa en la despensa y la nutrición de las familias. Un nuevo informe internacional publicado en octubre de 2026 reveló que 8 de cada 10 personas en el país (80%) han recortado al menos un gasto en alimentos con el objetivo de poder cubrir el costo de su vivienda.
El hallazgo, presentado por la organización Hábitat para la Humanidad, posiciona a México por encima del promedio global (75%) y pone de manifiesto uno de los “costos ocultos” más severos del mercado habitacional: la seguridad alimentaria de los hogares.

De acuerdo con el estudio global Un hogar, pero ¿a qué costo? (Home at What Cost?), la inseguridad habitacional no se manifiesta únicamente al momento de un desalojo, sino en los sacrificios diarios que las familias realizan para evitarlo.
En México, el clima de vulnerabilidad es pronunciado: 56% de las personas encuestadas teme que un solo imprevisto como la pérdida del empleo, una enfermedad o un gasto extraordinario, para poner en riesgo su capacidad para conservar su hogar, frente a una media mundial del 48%.
Cuando la renta, el crédito hipotecario o los servicios básicos insumen una proporción desmedida del ingreso, la capacidad de ajuste presupuestal se reduce a los rubros flexibles. Y es ahí donde los mexicanos reducen su gasto en alimentos.
La investigación recopiló las respuestas de 30,758 personas en 22 países entre abril y junio de 2026. A nivel global, el informe señala que en los sectores de menores ingresos la cifra de recortes en gastos esenciales escala hasta un 85%.
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La reducción de recursos destinados a la comida no implica necesariamente que un plato quede completamente vacío; la afectación a la seguridad alimentaria en México adopta formas más silenciosas y cotidianas.
Según los indicadores de acceso a la alimentación de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI, el ajuste en el presupuesto alimentario suele reflejarse en:

Los datos del INEGI permiten entender por qué la comida se convierte en la principal variable de ajuste ante la presión inflacionaria o habitacional.
| Rubro de gasto | Proporción del gasto corriente (ENIGH 2024) | Monto promedio mensual |
| Alimentos, bebidas y tabaco | 37.7% | ~$5,994 MXN |
| Transporte y comunicaciones | 19.3% | ~$3,068 MXN |
| Educación y esparcimiento | 9.8% | ~$1,561 MXN |
| Vivienda y servicios | 9.5% | ~$1,508 MXN |
Dado que los alimentos representan casi 4 de cada 10 pesos del gasto cotidiano promedio en el país, cualquier incremento imprevisto en los costos fijos (como la vivienda o la salud) obliga de manera casi automática a contraer el presupuesto destinado al mercado y la cocina.

La investigación de Hábitat para la Humanidad demuestra que una alimentación suficiente, diversa y nutritiva no depende únicamente de la disponibilidad de insumos en los mercados o de las tradiciones culinarias locales, sino de la solvencia residual del hogar tras liquidar sus compromisos de habitabilidad.
El hecho de que 8 de cada 10 mexicanos estén sacrificando su nutrición para mantener una vivienda traslada la discusión del ámbito puramente inmobiliario al plato de comida: lo que se cocina y se consume en los hogares de México empieza a decidirse mucho antes de llegar al mostrador del mercado.
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