Erika Rivera · 27 de abril de 2026
En México, hablar de una carne asada es hablar de comunidad. No importa si es en el norte o en plena ciudad: prender el carbón, abrir unas chelas y reunirse con familia o amigos es casi un ritual. La famosa “carnita asada” no solo es comida, es plan, es pretexto y es tradición que, mínimo, se arma varias al año. Estos son algunos datos sorprendentes de cómo la consumimos y aquí puedes encontrar recetas fáciles para tu siguiente parrillada.

Algo está cambiando en la forma de organizar una carnita asada. Hoy, la practicidad manda. Ya no hace falta recorrer medio súper ni cargar bolsas. Basta con abrir una app, pedir carne, botanas, bebidas y hasta hielo, y enfocarse en lo importante: la parrilla y la convivencia. Esta transformación no es percepción, es tendencia. Y si no me crees te dejo un dato: en 2025 se hicieron un millón de pedidos de carne (res, cerdo, pollo y carnes frías) a través de la plataforma de Didi Shop (20 veces más que en 2024).
Aunque la carne asada suele asociarse con el norte del país, los números cuentan otra historia. La Ciudad de México lideró el número de pedidos de carne a través de la app, superando incluso a Monterrey, uno de los bastiones históricos de esta tradición. Le siguen Tijuana, Guadalajara y Cancún. Esto nos dice que la carnita asada ya no es solo del norte: es un fenómeno nacional que se adapta a cualquier terraza, balcón o azotea chilanga.

Si hay un momento clave para esta tradición, es el domingo. Entre las 2 y las 4 de la tarde se concentra el mayor número de pedidos de carne en todo el país. Y hay fechas que lo confirman: el 6 de septiembre de 2025 fue el día con más órdenes registradas, coincidiendo con un partido amistoso entre Selección Mexicana y Japón. Porque sí: en México, el fútbol casi siempre termina en parrilla.
Y también se sabe que no hay carnita asada sin acompañamiento. Los datos lo dejan claro: en 2025 se pidieron más de 200 mil bolsas de hielo, más de 3 millones de bolsas de papas fritas y más de 4 millones de bebidas entre cervezas y refrescos de cola a través de la plataforma. Es decir, la experiencia completa —de la carne al último brindis— ya se puede resolver en un solo pedido.
Lo interesante de esta tendencia no es solo la tecnología, sino cómo redefine una costumbre profundamente mexicana. La carnita asada sigue siendo la misma en esencia: compartir, comer bien y pasarla a gusto. Lo que cambia es el “cómo”.
Hoy, la parrilla se enciende igual… pero todo lo demás llega a la puerta. Y en un país donde la comida siempre ha sido excusa para reunirnos, eso solo significa una cosa: hay más razones —y menos pretextos— para armar la siguiente.
No te pierdas más reseñas, recetas y curiosidades gastronómicas en nuestro canal de YouTube.